Blog de José Arizala... Artículos de Filosofía, Derecho, Política, Literatura entre otros...
viernes, 4 de diciembre de 2009
Comentario a “Maquiavelo en Colombia”
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Leamos juntos
viernes, 6 de noviembre de 2009
Tumaco
lunes, 26 de octubre de 2009
Rafael Gutiérrez Girardot
Gutiérrez Girardot era un hombre contradictorio. De trato amable y escritura provocadora. Admirado por pocos y criticado por muchos de sus compatriotas. Su seriedad intelectual se manifestaba en su dedicación absoluta al estudio, a la enseñanza y a la producción literaria y filosófica. Su vida compartió los dramas de los intelectuales colombianos del siglo XX.
Víctima de la violencia desde la más temprana edad. Su padre, Senador de la República por Boyacá, conservador, fue asesinado en 1932. Quedó a cargo de la familia de su madre, descendiente del héroe del Bárbula. Estaba, pues, predestinado para la lucha que libró con intensidad y valentía, no en el campo de las guerras civiles, sino desde la tribuna de las letras. Su temperamento más que sus ideas lo llevaron a disparar a diestra y siniestra contra sus adversarios ideológicos y estos le contestaron en igual medida. Por ejemplo, Germán Arciniegas, se refería a él sarcásticamente: “Filósofo alemán nacido en Sogamoso”.
Gutiérrez realizó una parábola política completa, desde el falangismo de sus años universitarios en el Rosario y la Nacional, hasta su adhesión a la candidatura a la presidencia de la República de Carlos Gaviria por el PDA, poco antes de su muerte. El diálogo de Gutiérrez Girardot con los profesores Rubén Jaramillo Vélez, Juan Carlos Celis Ospina y Carlos Sánchez L. el 6 de mayo de 1997, es un documento muy revelador de sus dimensiones intelectuales, al igual que el artículo Rafael Gutiérrez Girardot prólogo conservador y epílogo en la izquierda (1928-2005), de las colaboradoras María Alexandra Mosquera y Patricia Tobón Ricaurte. El ensayo más completo sobre el homenajeado es del iusfilósofo Hernán A. Ortiz Rivas : “Un heterodoxo comprometido, que muestra dos aspectos característicos de su personalidad: el inconforme con el establecimiento político y social y el combatiente por un cambio cultural en Colombia e Hispanoamérica que haga realidad la democracia y el libre pensamiento.
Para un intelectual resulta emocionante leer la descripción que hacen las autoras arriba mencionadas de la biblioteca de Gutiérrez en su casa de la Rheinaustrasse 142 donde vivió desde 1973 hasta su muerte en mayo de 2005, en Bonn, a las orillas del Rin. Desde la terraza de su casa se divisa la Universidad donde Federico Hegel también enseñó en el siglo XIX. Entre los textos envidiables mencionan el Nitzsche de Heidegger dedicado por el autor el 14 de marzo de 1966, a la vez que manuscritos de éste filósofo alemán. Además colecciones de los novelistas y poetas alemanes. Gutiérrez conoció el marxismo por medio de los autores de la Escuela de Frankfort, Habermas, Horkheimer, Adorno.
Uno de los temas que merece la mayor atención de su parte es el de la formación del intelectual latinoamericano. Toma como ejemplos a Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, José Enrique Rodó, González Prada. Y entre los últimos, Jorge Luis Borges, autores que reunió en un libro de conferencias pronunciadas en la Universidad de Maryland, E.U. Elogia a los grandes maestros del ensayo, que es el género de su preferencia, dado que éste conjuga la destreza literaria y el pensamiento filosófico. Para R.G.G. algunos ensayistas colombianos muy conocidos no pasan el examen, como Estanislao Zuleta, William Ospina, Fernando González, Gonzalo Arango.
Pocos se salvan con su exigente medida, entre ellos, Rafael Moreno Durán, Hernando Valencia Goelkel y desde luego Baldomero Sanín Cano. Rafael Maya le parece una “personalidad intelectual ambigua”. Considera importante la obra de García Márquez hasta El general en su laberinto, lo demás…repetición de sí mismo.
Resulta interesante el artículo del profesor Juan Guillermo Gómez G. que hace parte de un trabajo más extenso, que comienza con ésta afirmación:”Rafael Gutiérrez Girardot llegó a desatiempo a la vida de la crítica literaria en América Latina”. De todas maneras, agrego, es un escritor colombiano que debemos escudriñar y esclarecer.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Una discreta lectura de sí mismo
viernes, 25 de septiembre de 2009
Escepticismo versus dogmatismo (IX)
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Encíclica en medio de la crisis
Benedicto XVI en su encíclica Caridad en la verdad ( 2009), insiste en los temas principales de las anteriores sobre la cuestión social, pero en esta ocasión profundiza en algunos problemas globales que van más allá de la economía.
“...lo más notable de la encíclica es la sugerencia de la intervención de un poder mundial, como el de las Naciones Unidas, capaz de controlar los excesos de la economía globalizada...”
A mi manera de ver lo más notable de la encíclica es la sugerencia de la intervención de un poder mundial, como el de las Naciones Unidas, capaz de controlar los excesos de la economía globalizada, que han conducido a la actual crisis y evite su repetición ¿ Cuál será su repercusión en el mundo occidental? ¿La tendrán en cuenta los gobiernos, los parlamentos, los partidos políticos cristianos? Temo que en un “país profundamente católico” como Colombia no se la atienda en la práctica. A lo mejor será el tema de sermón de algunos sacerdotes bien intencionados.
martes, 25 de agosto de 2009
El palacio de los sueños
El jurado del premio literario Príncipe de Asturias sorprendió al concederlo, en 2009, al escritor albanés Ismaíl Kadaré. Albania pertenece a los Balcanes y cuenta con una población de tres y medio millones de habitantes, acampados en las costas del mar Adríatico. País de antiquísima historia. Alguna vez fue cabeza de un vasto imperio. Informan, por ejemplo, que la ciudad de Barat, cuenta con una fortaleza cuyo origen data del sigl VI y V a,C., también con palacio y mezquita del período Bizantino y turco. Albania conquistó la isla de Creta, durante una prolongada guerra con Venecia. La presencia turca es notoria en la etnia y costumbres de su población. La veo como una gota de sangre del Imperio Otomano coagulada en el corazón de Europa.
Atraído por el brillo del premio leí una de las novelas importantes de Kadaré. El palacio de los sueños (2005). Tirana (la capital) no queda lejos de Praga, ni Kadaré de Kafka. Si nos atenemos a este libro podemos decir que el albanés no es un escritor original, pero, de todas maneras, espléndido. Aunque mucho de este mérito lo debemos al traductor Ramón Sánchez Lizarralde.
"Kadaré escribe una fábula digna de Oriente. Un palacio, el Tabir Saray, donde
los sueños de los súbditos, reposan en anaqueles y cartapacios..."
Kadaré escribe una fábula digna de Oriente. Un palacio, el Tabir Saray, donde los sueños de los súbditos, reposan en anaqueles y cartapacios, listos para ser examinados por los ojos inquisidores de una burocracia fantasmal, que obedece sin chistar a los más altos funcionarios del Estado. De esta manera tienen acceso al sueño, a la fantasía y a la más triste realidad de los habitantes, tanto de las ciudades, como de los más apartados lugares del Imperio.
A los gobernantes no le basta los informes sobre orden público que reciben de los gobernadores,alcaldes,etc, o de la policía uniformada o secreta, sino que aspiran a una idea más completa y profunda de lo que piensan los gobernados, que no puede conocerse sino a través de lo más íntimo que puede tener un ser humano, que se manifiesta en la espontaneidad de los sueños. Es en la oscuridad y la soledad de la noche cuando lo más profundo aflora en la inconsciencia del durmiente. Por ello es un testimonio auténtico y veraz. Cedámosle la palabra a Kadaré: “Todo lo que se muestra tibio y amenazante, o lo que puede llegar a serlo al cabo de los siglos, manifiesta su proyecto primero en los sueños de los hombres. No existe pasión o pensamiento maléfico, adversidad o catástrofe, rebelión o crimen que no proyecte su sombra antes de materializarse en el mundo”.
Mark-Alem es un joven inteligente y prudente, de familia noble: los Qyprilli. En sus antepasados se cuentan Visires y generales del Imperio Otomano. Su ingreso al Tabir Saray hace parte del juego de poder de las familias reinantes. Hay que estar al tanto de lo que ocurre en las salas y los pasillos de ese edificio misterioso donde se decide la suerte del Imperio. Asciende rápidamente de la oficina de Selección, a la de Interpretación, a la del Archivo y está próximo a ingresar donde se guardan los sueños Maestros o Supersueños, que son los sueños decisivos para prevenir las desgracias y que suministran las claves del poder.
Kadare vivió durante el régimen “maoísta” de Enver Xoxha. Publicó numerosos libros (casi todos novelas cortas)? Cómo lo hizo ¿Este es otro de los misterios que guarda el Tabir Saray. ¿Los censores dormían o la dictadura no era tan monolítica como creemos? ¿La maestría literaria de Kadaré es tal que su crítica logra caminar sin ser vista entre los reglones de sus escritos?
Algunos de los sueños que registra son de este tenor: “ Los Estados contemporáneos, incluyendo el Imperio Otomano, no eran otra cosa, según el remitente del delirio, que viejas estructuras sangrientas, enterradas por el tiempo, para retornar después como espectros”. A manera de explicación Kadaré dice : “Muchas de mis obras no suceden en Albania ni sus historias son solo de mi país”. Es un gran escritor cercano al Nobel. Gracias a él Albania ingresa a la literatura universal de nuestros días.
jueves, 13 de agosto de 2009
Un discurso histórico
El propósito del discurso es demostrar que no hay incompatibilidad entre la cultura musulmana y la cristiana. Que el Corán y la Biblia son libros sagrados que se inspiran en el mismo Dios. Que el diálogo es posible entre los seguidores de Mahoma y de Jesucristo para resolver los problemas terrenales. Ese lenguaje de los dioses debe ahora escucharse de una manera nueva que aparte la beligerancia de dos mundos contrapuestos.
En esta ocasión diserta un líder que pertenece simultáneamente a esos mundos enemigos y violentos. (“Soy cristiano, pero mi pasado pertenece a una familia de Kenia que incluye a varias generaciones de musulmanes. De niño, pasé varios años en Indonesia y escuche el llamado del Azán al amanecer y anochecer”, dice Obama). Su tez representa a los humildes del Tercer Mundo, pero la serenidad y sutileza de su discurso recuerda las enseñanzas de la universidad de Harvard de la cual fue alumno.
“Mientras nuestras relaciones sean definidas por nuestras diferencias, le
otorgaremos poder a quienes siembran el odio, en vez de la paz, y a quienes
promueven el conflicto en vez de la cooperación”
Todo discurso si es coherente responde a una pregunta fundamental. ¿Qué nos separa, por qué nos enfrentamos? El presidente de los Estados Unidos de América responde : “Mientras nuestras relaciones sean definidas por nuestras diferencias, le otorgaremos poder a quienes siembran el odio, en vez de la paz, y a quienes promueven el conflicto en vez de la cooperación que puede ayudar a todos nuestros pueblos a lograr la justicia y la prosperidad. Este ciclo de suspicacia y discordia debe terminar”.
Pero la magia de las palabras no puede hacer olvidar los hechos y las necesidades de los vencidos en una lucha que surge del fondo de la historia universal. Los vencidos han sido los árabes y los israelíes, los judíos y los musulmanes. Sus historias son un largo sufrimiento del que no siempre han sido responsables. Barack Obama pronuncia esta vez el nombre del principal culpable: “el colonialismo”, ejercido por las potencias europeas y el neo-colonialismo actual. En ese 4 de junio de 2009, el presidente reconoció que “Estados Unidos en el pasado se ha concentrado en el petróleo y el gas de esta región del mundo, ( el Medio Oriente), ahora buscamos una relación más amplia”. Comprensión cultural, política, económica y religiosa, basadas en el respeto mutuo.
Para emprender ese “nuevo comienzo” se requiere resolver el problema entre el pueblo palestino que aspira legítimamente a tener su propio Estado y los Israelíes que ya lo poseen y quieren conservarlo. Importante paso en ese largo camino son los votos del actual presidente estadounidense por que “judíos, cristianos y musulmanes puedan tener en Jerusalén un hogar seguro y perdurable”.
El discurso de Obama no está dirigido exclusivamente al mundo musulmán, sino que abarca algunos problemas que nos conciernen. Por ejemplo, el de la democracia. Afirma: “Ninguna nación puede ni debe imponer un sistema de gobierno a otra nación”. La autocrítica es clara: “Estados unidos no puede saber lo que es mejor para todos. Así como no pretenderíamos determinar el resultado de elecciones pacíficas”. Tiene la convicción de que todas las personas anhelan “la posibilidad de expresarse libremente y tener voz y voto en la forma de gobierno, la confianza en el estado de derecho e imparcialidad de la justicia, un gobierno transparente que no robe a la gente, la libertad de vivir según escoja cada uno” y agrega: “Son derechos humanos y es por eso que nosotros los apoyamos en todas partes”. Al mismo tiempo recuerda que ha ordenado suprimir la tortura y cerrar la prisión de Guantánamo.
No es la primera vez que un presidente de los E.E.U.U dice cosas semejantes y promete cumplirlas. Pero es mejor que las repitan a que las olviden. Entre otras razones, como él mismo lo reconoce, porque “la supresión de las ideas nunca logra hacer que desaparezcan. Estados Unidos valora el derecho de todas las voces pacíficas y respetuosas de la ley de ser escuchadas en todo el mundo, incluso si discrepamos de ellas”.
jueves, 30 de julio de 2009
Después de Sócrates (VIII)
La muerte de Sócrates había dejado un sabor amargo en los atenienses; un complejo de culpa. ¡Cómo fue posible que en la primera ciudad de la Hélade, un hombre sabio y bueno como Sócrates, haya sido condenado a muerte por sus ideas, castigo a todas luces excesivo e injustificable, impuesto no por un tirano sino por un tribunal popular, votado en el ágora donde se reúne el pueblo para deliberar en libertad y decidir sus destinos!
Los amigos más cercanos y seguidores de Sócrates, tuvieron que huir para escapar de la persecución que se adelantó contra ellos. Al suspenderse el fallo contra los socráticos, estos pudieron regresar de Megara e islas cercanas donde se habían refugiado. ¡Los méritos del filósofo por antonomasia se agigantaron en el tiempo y en el aprecio de los griegos y de todos aquellos que ven en el ejemplo de su vida un camino a seguir y en sus enseñanzas una luz inmortal.
Según Hegel la influencia de Sócrates se debió a un mensaje sencillo y profundo: “crear un conflicto dentro del individuo; el contenido se deja al arbitrio y al capricho de cada cual, pues el principio de la conciencia subjetiva había desplazado al del pensamiento objetivo” ( tomo II p. 100, 1955)
"El envenenamiento de Sócrates es el comienzo de la muerte para la disidencia y la defensa del pensar correcto, el que se conforma a las reglas de la sociedad dada."
Quiso que éste encontrara en sí las fuerzas y los medios intelectuales para hacerlo. Para ello convirtió lo bueno en el fin de la conducta humana. En la persecución del bien por su propia cuenta, estaba la clave de la felicidad del hombre y el hallazgo de la verdad. La conjunción de lo bueno y de lo justo en el conocimiento desvela la verdad. Por ello , dice Hegel, Sócrates merecía ser condenado ya que atentaba contra la religión y los dioses de la ciudad a los cuales debía respeto y obediencia. El envenenamiento de Sócrates es el comienzo de la muerte para la disidencia y la defensa del pensar correcto, el que se conforma a las reglas de la sociedad dada.
Varios de sus discípulos comenzaron a escribir Diálogos imitando la conversación de Sócrates. El caso más curioso fue el de Simón, un zapatero a cuyo taller acudía a menudo el filósofo, lo que me recuerda las tertulias políticas en zapaterías y sastrerías en barrios de ciudades colombianas a mediados del siglo pasado, desde luego sin la presencia de personas tan doctas. El más notable de aquellos fue Jenofonte. No incluimos a Platón pues este no fue un simple discípulo sino el fundador de la filosofía más persistente que ha conocido el mundo Occidental: el platonismo. Todavía la mayoría de las personas que nos rodean son platónicas (muchas sin saberlo). Platón, por ejemplo, fue el creador del cielo al que llamó el "topos uranos".
Algunos de los seguidores del filósofo que “solo sé que nada sé”, quisieron ir más allá de él. Lo primero fue hacer caso omiso del rapto de modestia de Sócrates y tratar de comprender sus descubrimientos. Según Hegel, con Sócrates surge el saber . “El universo se eleva al reino del pensamiento consciente y éste se convierte en el objeto. Ya no se pregunta ni se contesta qué es la naturaleza, sino qué es la verdad: la esencia (lo que Sócrates llamaba lo general, que abarca muchas cosas semejantes: árbol, virtud, etc. o sea, el concepto) ahora se determina, no como el ser en sí, sino como lo que es en el conocimiento” Y aquí surge el problema más importante de todos: cuál es la relación entre el pensamiento consciente de sí mismo y la esencia de las cosas, es decir, lo que las cosas son.
En esta etapa los filósofos exploran la relación entre el pensar y el ser , que se convertirá en el problema fundamental de la filosofía. Visto como la relación entre lo general y lo particular, convierte a la filosofía en una ciencia del conocimiento que no va más allá del concepto, pues no posee un contenido concreto, sino solamente pensado. Es la víspera de la aparición de “la” ciencia, la episteme, cuando ésta comienza a determinar el contenido del universo.
domingo, 26 de julio de 2009
Los dilemas de la seguridad
El profesor Ciro Roldán en su ensayo “Los dilemas de la legitimidad y seguridad de la soberanía estatal” que hace parte del libro colectivo La crisis colombiana. Reflexiones filosóficas (2008) que reseñamos en una columna anterior (edición # 275), estudia el tema.
Los actores del conflicto no han sido solamente las Fuerzas Armadas, que se presumen legítimas, y las guerrillas, que son la subversión, sino también otros actores que, por lo menos formalmente, no dependen de estos, como los para-militares. Aunque en la práctica se han colocado al lado del poder constituido, o sea, del Estado y también hay bandas del narcotráfico que conforman alianzas con unos y otros.
" ... la nueva Constitución significa un gran avance, pues dada la
situación de orden público que se vivía, ha podido inclinarse por la propuesta
hobbesiana de un gobierno 'fuerte, tiránico'."
Roldán cita a Hobbes, quien advierte del camino que conduce a la disolución del Estado legítimo, cuando este renuncia al monopolio de la fuerza y entrega el espacio de la seguridad a “poderes indirectos”:
“Los sistemas irregulares por naturaleza como ligas y a veces mera concurrencia de gentes sin nexo de unión para un designio particular, ni estar obligado uno a otro (…) resultan legales o ilegales según la legitimidad de los diversos designios particulares humanos que en ellos se manifiestan (…) Como las ligas se constituyen comúnmente para la defensa común, (que no es sino una liga que reúne a todos los súbditos) en la mayoría de los casos son innecesarias y traslucen designios ilegales y se comprenden por lo común con el nombre de facciones o de conspiraciones” (Hobbes, 1982. Pág. 93).
Roldán debate a Gaviria diciendo: “Luego el problema debe plantearse al revés: primero está el surgimiento del ambiente y tras crear las condiciones propicias, podría surgir un sujeto moral autónomo. Ocurre así al no poder crearse por decreto impositivo constitucional sino por la existencia de una fuerza común – el Estado protector – capaz de hacerlo viable por el ejercicio del derecho mediante posible coacción” (Roldán, 2008, pág.145).
Si no interpreto mal lo que el profesor Roldán quiere decir, es que para lograr la paz se requiere, además de educación, la coacción, como afirma Hobbes. Por ello la posición de Gaviria de ganar primero la “autonomía moral” resulta insuficiente. La paz requiere una acción previa transformadora del Estado que incluya la coacción.
Sin embargo, considero que la diferencia entre los dos no es tan grande, porque Gaviria no dice que los cambios deben ser exclusivamente morales. Ahora bien, si hilamos delgado podemos encontrar en ellos conceptos filosóficos distintos del desarrollo social: lineal y evolutivo en Gaviria, dialéctico para Roldán, lo que implica la aceptación de contradicciones cuya solución exige cierta utilización de la fuerza.
miércoles, 1 de julio de 2009
Erasmo,un liberal humanista
Si Spinoza pulía los lentes para ganar el sustento, Erasmo pulía las ideas hasta convertirlas en joyas eternas, en conceptos. Hoy una corriente del pensamiento político, el liberalismo, que ha sobrevivido más de cuatro siglos, se engalana con ellas y las muestra orgulloso al público.
Erasmo nació en el puerto de Rotterdam, atestado de veleros y de mercancías, en 1469. Hijo de padre desconocido (se presume que fue un eminente sacerdote) fue criado y educado por monjes, de una iglesia sectaria y dogmática. Se convirtió en uno de los escritores más famosos de su tiempo, inventores de la tolerancia, de la mutua comprensión intelectual y practicante de la convivencia humana.
Su liberalismo inspirado en Dios, pero centrado en la idea del hombre, contribuyó a diseñar una nueva utopía no muy lejana a la de su amigo Tomás Moro. Siempre que se inicia una nueva época la preside un nuevo sueño, una nueva invocación a la felicidad. En este caso la utopía liberal, la que sueña con la libertad total del individuo, sin constreñimiento del pensamiento por los dogmas y sin las torturas de las inquisiciones.
Después del descubrimiento de la razón en las playas de Jonia y pasado el milenio medieval, en que la luz del sol le llegaba al hombre solo al corazón, el siglo que se inicia con el descubrimiento del continente americano, despierta otra vez a la razón y ésta comienza a erigirse en la “idea conductora” de la civilización. Pero no se trata en sus comienzos de una razón fría sino apasionada. Todavía quedan luces de la mística cristiana, de esa “experiencia” avasalladora que une al hombre con el Dios, de tal manera que lo convierte en “criatura divina”. Erasmo es un precursor de las nuevas corrientes que culminarán, paradójicamente, en la “Diosa Razón”, atea y jacobina, en la Francia post-revolucionaria.
“La religión cristiana, parece estar emparentada, en su conjunto, con una
especie de necedad, no teniendo ninguna relación con la sabiduría”. Erasmo
Erasmo se consagró de sacerdote en 1492, se desligó luego de la orden de los agustinos de la que formaba parte y de su idioma natal, el holandés, para escribir y hablar mejor en latín la lengua universal de entonces. Pronto Europa se vería estremecida por un movimiento intelectual y religioso que rompería la unidad del continente: la Reforma. Su intensidad fue mayor en decibeles que los temblores conocidos. Desencadenó guerras religiosas implacables y conflictos teológicos sobre-humanos.
Dos personajes sobresalieron en esa lucha. Martín Lutero, clérigo alemán. Uno de los combatientes intelectuales más aguerridos que conoce la historia y a nombre del “libre examen” descargó todo el poderío de su inteligencia y capacidad polémica contra la iglesia de Roma, identificando claramente al adversario: el Vaticano, según él, la ciudadela del engaño y del pecado. A su lado, pero distante, un hombre completamente distinto, sabio, conciliador, enemigo del escándalo y de la guerra a muerte, Erasmo de Rotterdam. Pero también incisivo, ajeno al carácter dogmático, a todos los excesos, aún los realizados a nombre de las sagradas escrituras o del trono pontificio. Reformador a su manera, con discreción, y firmeza Por ejemplo, el personaje Stultitia de su libro más famoso El elogio de la locura puede decir cosas como estas: “La religión cristiana, parece estar emparentada, en su conjunto, con una especie de necedad, no teniendo ninguna relación con la sabiduría”. Ante todo la razón, quizá por encima de la fe. En uno de sus Diálogos afirma: “lo que determina las emociones es pasajero, mientras que las decisiones racionales se toman, generalmente, para siempre”. ¡Más santo Tomás que san Agustín!
Al comienzo parecían aliados en la tarea de cambiar las costumbres corruptas y algunos dogmas de la Iglesia romana, pero luego aparecieron las diferencias. Se trataba de dos caracteres incompatibles. “A mí me parece – dice Erasmo- que con una moderación que gane los ánimos se consigue más que con violencia. Así fue como sometió Cristo al mundo”. El enfrentamiento se hizo inevitable. Lutero le replicó y “desenmascaró”: “!Sigue siendo, si te gusta así, lo que tú siempre afirmaste que querías ser: un mero espectador de nuestra tragedia!” Sobra agregar que quien triunfó al imponer la Reforma protestante no fue Erasmo sino Lutero.
Los interesados en el tema pueden leer el ensayo “Erasmo de Rotterdam como precursor de las virtudes liberales”, en el libro La libertad a prueba. Los intelectuales frente a la tentación totalitaria de Ralf Dahrendort, editorial Trotta, 2009. También las biografías de Erasmo por J. Huizinga y S. Zweig.
miércoles, 24 de junio de 2009
El lenguaje de la guerra
El libro muestra aspectos de la crisis colombiana dichos a un nivel filosófico. Es decir, con las categorías que la filosofía política ha elaborado para comprender este tipo de problemas. Describe, además, temas como el del Estado de Derecho, la seguridad de la soberanía estatal, las instituciones políticas y las minorías culturales, la justicia social y se pregunta si la justicia debe ser nacional, global o transnacional.
Un rasgo novedoso del libro del que damos cuenta es el de los problemas generados por la política mundial. Como afirma el editor:” Hoy en día no se puede dejar de pensar en las nuevas relaciones económicas surgidas de la globalización y de la naturaleza del capitalismo en esta última fase de su desarrollo, un capitalismo en expresión de Gregor Gysi, “superfluo y, agrego, autófago, cuya característica esencial parece reducirse a una enorme cifra virtual que se alarga y se encoge produciendo euforia o pánico cuando estos fenómenos de aumento y disminución de dígitos aparecen en las pantallas de televisión o de un computador, un capitalismo cuya consecuencia más visible ha sido la de desentenderse de las condiciones sociales en que engorda, para el que no hay otra obligación que la de crecer y que ha llenado de miseria a los países – aun los ricos – que le han permitido su desarrollo”.
“... el lenguaje se puede convertir en un instrumento de guerra, contradiciendo
su esencia pacífica, de instrumento de la política.”
¿Pensar en el tiempo presente es una tarea para el filósofo colombiano? Diversas opiniones hay al respecto. Mas lo cierto es que desde los griegos los filósofos se han encargado de su tiempo y lugar. Sierra Mejía opina que “esos problemas vitales del filósofo son los que le han dado vida al saber filosófico”, con mayor razón en estos tiempos oscuros en que las instituciones sienten que sus fundamentos se desmoronan.
Como ejemplo de lo anteriormente anotado destacamos el ensayo “Lenguaje de la guerra, muerte de la política” de Alfredo Gómez-Müller Este sostiene que el lenguaje se puede convertir en un instrumento de guerra, contradiciendo su esencia pacífica, de instrumento de la política. La agresividad verbal, los insultos al adversario, agudiza el conflicto, lo prolonga. Dice que si la guerra es lo que afirma Clausewitz :” un acto de violencia en el cual buscamos obligar al adversario a ejecutar nuestra voluntad”, el lenguaje bélico equivaldría al no-lenguaje. O sea que la expresión misma “el lenguaje de la guerra” sería contradictoria, porque excluiría justamente el lenguaje como relación fundamental con el otro; el lenguaje es la paz originaria, podría decirse con Levinas.
El texto de Gómez-Müller trae como epígrafe frases de Alfonso López Pumarejo dirigidas en agosto de l952 al conservador Mariano Ospina Pérez, ex-presidente de Colombia: “No renuncian al ademán bélico de los neófitos del fascismo, ni dejan de emplear el lenguaje de la guerra … es el lenguaje más adecuado para adelantar la pacificación al estilo español que inmortalizaron Pablo Morillo, Boves y Sámano”. Con ellas el expresidente liberal López Pumarejo quiere significar que el gobierno al llamar “bandidos” a sus copartidarios alzados en armas, busca no solo impedir que sus adversarios sean reconocidos como víctimas del conflicto, sino cerrar los caminos hacia la paz, es decir, las vías políticas, el diálogo político. Desde luego, agrego yo, la contraparte en la guerra también debe estar dispuesta a entablar un verdadero diálogo, buscar en él acuerdos concretos.
viernes, 5 de junio de 2009
La marcha de los estoicos (VII)
Era, sin duda, una época conservadora. El rey Antígono de Macedonia lo visitaba con frecuencia y se sentaba a su mesa. Zenón murió a los 98 años de edad, mal contados. Supo ganarse la simpatía de todos y no creó problemas con sus enseñanzas, como si le ocurrió Sócrates, quien tuvo una muerte trágica.
“El estoicismo es la primera filosofía griega que llega al centro y
occidente de Europa. Y nada menos que a Roma, entonces la primera potencia del
mundo. Allí se aclimatará y florecerá.”
Después de la etapa socrática, según Hegel, se inicia un segundo período de la filosofía griega, con la conformación de dos corrientes, el escepticismo y el dogmatismo; ésta, a su vez, se separa en dos tendencias: la estoica y la epicúrea. Intentaré explicar brevemente en qué consiste el dogmatismo:
La filosofía de Aristóteles, poderosa y global, abarca la naturaleza exterior y el entendimiento humano. Una idea general deducida de Aristóteles por los estoicos la convierten en un principio rector, que se torna unilateral. Concibe el mundo como una determinación del pensamiento que se piensa a sí mismo. “Y esto hace – aclara Hegel – que este principio aparezca como algo formal y abstracto y que lo particular no se deduzca todavía de ello, sino que lo general se limita a aplicarse a lo particular” Lo que da origen a una especie de repliegue de la conciencia sobre sí misma y a apartarse del mundo exterior, es decir, de lo real. Y, por consiguiente, se convierte ese principio en predominante, cuando no en exclusivo. Relación de la que surge una necesidad de sistema y de lo sistemático, “de tal modo que la verdad de todo lo particular sea determinada y, al mismo tiempo, conocida con arreglo a ese principio abstracto”.
El estoicismo es la primera filosofía griega que llega al centro y occidente de Europa. Y nada menos que a Roma, entonces la primera potencia del mundo. Allí se aclimatará y florecerá. Diógenes de Selencia fue embajador de Atenas en Roma en tiempos de Catón. Inició conferencias sobre la dialéctica y la elocuencia griegas. Un estoico, Panecio, es maestro de Cicerón. El caso del esclavo Epicteto es ejemplar. Nacido en Grecia en el año primero a.C. recibe la libertad de su amo Epafrodito y viaja a Roma y a otras provincias romanas donde se dedica a la enseñanza pública. Varios emperadores y mandatarios fueron estoicos, como Marco Aurelio, Séneca, Sexto Empírico, Arriano.
La filosofía estoica, como casi toda la filosofía griega de entonces, se divide en tres secciones: la lógica, o sea, la filosofía más propia; la física o de la naturaleza; la ética, la filosofía del espíritu. Hegel no tenía una buena opinión de la filosofía .estoica, pues la considera sin un contenido original, creador. Otros autores opinan que cuenta con muchos elementos nuevos que madurarán en el futuro y que influirán, sobre todo, en la conducta humana. Su invitación a la moderación de los instintos, a vivir modesta y sobriamente. Su búsqueda de la unidad entre la virtud y la felicidad como justo medio. Su indiferencia ante la vida y a todo lo material, preparará al mundo para la llegada del cristianismo.
lunes, 18 de mayo de 2009
Una Estrella Atípica
La cuestión racial ha jugado un papel muy importante en la historia de los Estados Unidos de América. Desde que los naturales del continente africano comenzaron a llegar a su territorio, traídos por los comerciantes en seres humanos que los capturaban en sus lugares de origen, para convertirlos en esclavos de las plantaciones de los Estados del sur, se produjeron agudas tensiones sociales que desembocaron en una guerra civil. Derrotados los partidarios de la esclavitud, las tensiones no cesaron, sino que se prolongan por decenas de años. Siguió una guerra no declarada entre blancos y negros. Tras una dura lucha por los derechos civiles los afroamericanos lograron avances hacia la igualdad que poco a poco se han venido consolidando.
El pueblo norteamericano, heterogéneo en todo sentido: multinacional, plurirracial, plurirreligioso y desde luego, pluriclasista, se plantea con fuerza el tema de la libertad. No solamente porque los “padres fundadores” escogieron la libertad de creencias al abandonar los países europeos, sacudidos por los enfrentamientos religiosos, sino también por el peso del conflicto como consecuencia de la esclavitud. En la antorcha símbolo de la libertad del puerto de New York, también quedan llamas de la guerra de Secesión (1861 – 1865). Desde entonces los conceptos de libertad-esclavitud se enfrentan en el imaginario de los estadounidenses, contribuyendo a decidir sus instituciones y su política exterior.
La elección de Barack Hussein Obama como primer presidente negro de los E.E.U.U. parece indicar el final de esa larga guerra racial. Pero sería ingenuo creer que se trata de un conflicto solamente racial. Su base es económica y, desde luego, cultural. ¿Para qué “importar” a los africanos y convertirlos en esclavos? Obviamente no para diversificar el espectro racial, religioso o musical del “nuevo mundo”, sino para explotar su fuerza de trabajo esclava. Enriquecerse a bajo costo, amasar inmensas fortunas y gozar de un nivel de vida espléndido. Afortunadamente el creciente desarrollo tecnológico, mas la resistencia de los esclavos a su humillante condición, la actitud amistosa de muchos blancos, permitió cambiar las relaciones de producción y lograr un gran desarrollo económico que transformó al esclavo en obrero, al amo en empresario, al terrateniente en cliente de la bolsa de valores.
“La vigorosa lucha de Barack Obama adquirió una forma original, si exceptuamos la del Dr. King. No exacerbó el odio racial. Al contrario, aparentó no darle importancia.”
Ese hombre que surgió de la oscuridad para convertirse en presidente de la mayor potencia del mundo actual, ha escrito su autobiografía, reclinado en los sueños de su padre africano. Pero no se trata del autobombo del candidato presidencial, ni siquiera del candidato a senador por el Estado de Illinois, sino del modesto director de una revista de leyes. “Lo que se ha abierto camino a través de estas páginas – escribe Obama – es el relato de mi viaje interior: un joven en busca de su padre y a través de esa búsqueda, del auténtico sentido de su vida de americano negro”.
Hijo de una norteamericana blanca como la leche y de un padre negro como un tizón, de Kenya; no olvidemos, el lugar donde nacieron los primeros hombres que se dispersaron por toda la Tierra. Sus abuelos y tíos, hermanos y primos, todavía hacen parte de una tribu. El resultado, dice Obama con ironía, “es que a ciertas personas les cuesta trabajo aceptar tal y como soy (...) ya no saben quién soy (…) hacen cálculos sobre mi turbación interior (la mezcla de sangre, el corazón dividido, la tragedia del mulato atrapado entre dos mundos)”.
Ese mulato norteamericano vive de niño en Hawai e Indonesia (país musulmán). Su padre que ya se ha graduado en los E.E. U.U. regresa a su patria, “a cumplir su compromiso con África”. Muere en un accidente automovilístico, sin dejar obra distinta a la de haber engendrado a ese hijo, quién estudiará en Harvard, la más exquisita universidad de su país. Allí brillará como una estrella de la facultad de Derecho. ¡Qué extraña historia personal, como la de un jugador que con un solo dólar se gana todos los premios de la ruleta! Alguien le dice un día: “Después de todo, usted no parece de una familia marginal”.
La vigorosa lucha de Barack Obama adquirió una forma original, si exceptuamos la del Dr. King. No exacerbó el odio racial. Al contrario, aparentó no darle importancia. Situó el problema en un territorio común: “todos los hombres somos iguales”. Quién lo niegue no es un criminal, sino un tonto, fuera de su tiempo, de nuestro mundo. Eso lo aprendió de su padre. Con dicha táctica logró que los blancos se relajaran, atenuaran sus prejuicios contra los negros. Aceptaran el legítimo derecho de estos a viajar en el mismo bus, a sentarse en la misma banca. Finalmente sería esa banca la que él ocuparía en la sala oval, en Washington.
domingo, 10 de mayo de 2009
FALS BORDA O LA IZQUIERDA ROMANTICA
Por: José Arizala
Algunos sonreirán al leer este título. ¿ Existe una izquierda cercana al romanticismo? Desde luego que sí. Uno de sus voceros fue el intelectual colombiano Orlando Fals Borda, fallecido en Bogotá el 12 de agosto de 2008.
Había nacido en Barranquilla el 11 de julio de 1925. Estudió en universidades estadounidenses, fue obispo de la iglesia presbiteriana. Su ciencia se rigió por los cánones de la sociología norteamericana, investigativa, rigurosa en el reconocimiento del terreno, apegada a los datos y experiencias, dejando poco espacio para la especulación y la fantasía.
Sin embargo, su regreso a la Costa Caribe lo condujo por otros caminos, alejados del empirismo inicial. No resistió el contacto con su gente, con sus costumbres, con su franqueza, con su alegría, pero también con su pobreza, el abandono en que se encuentran, sin comida, ni salud, ni educación, sufriendo en medio del son y del ron, ahogándose en los pantanos de sus ríos salidos de madre.
Pronto Fals entiende que el problema principal de la Costa Caribe es el la tierra. Existen sabanas fértiles y anchas, pero ajenas, en pocas manos. El hambre del terrateniente es de hectáreas, reses y caballos, mientras los campesinos malviven a su lado, recibiendo una mezquina caridad de los señores. Esta tierra se convertirá en un extenso campo de muerte… Las condiciones para la aparición de la guerrilla y de los paramilitares estaban dadas. Desde entonces la concentración de la propiedad de la tierra ha aumentado en millones de hectáreas. Por esta hendidura, por este enfrentamiento, penetró el narcotráfico.
“Fals Borda puso su ciencia al servicio de los pobres y en contra de los poderes económicos y sociales que él consideraba responsables de la deplorable situación del pueblo colombiano”
Fals Borda examinará esto en sus numerosos libros y ensayos, sobre todo en su libro fundamental:Historia doble de la Costa, lugares donde vivió durante meses visitando sus veredas y caminos, conviviendo con sus habitantes. Finalmente su talante religioso se impondrá en él y se colocará aparte de la lucha de clases. “No soy marxólogo”, dirá en varias ocasiones, una forma de rechazar la filosofía materialista. Marx será solo un punto de referencia en su sociología. Preferirá el análisis de lo social a la manera de los socialistas utópicos.
El investigador Gonzalo Cataño ha publicado un muy interesante ensayo Orlando Fals Borda, sociólogo del compromiso, en la Revista de Economía Institucional, segundo semestre de 2008, de la Universidad Externado, que nos sirve de guía para este comentario, aunque el énfasis en la crítica a Fals Borda me corresponde. El estudio del sociólogo Catáño está escrito con la cálida simpatía del alumno a su maestro y aspira lograr un equilibrio a la hora de hacer el balance de su obra y pensamiento. Según mi punto de vista el profesor Cataño se queda corto al señalar el carácter utópico y la impotencia política de la doctrina de su mentor.
Fals Borda puso su ciencia al servicio de los pobres y en contra de los poderes económicos y sociales que él consideraba responsables de la deplorable situación del pueblo colombiano. Sin embargo, aunque su diagnóstico fue muchas veces acertado, no lo fueron así sus soluciones a menudo ingenuas e ineficaces.
Participó en los principales movimientos y pequeños partidos de la izquierda no marxista del último cuarto del siglo XX. Le llegó la muerte a los 83 años siendo el Presidente Honorario del Polo Democrático Alternativo, donde, como alude Cataño, era más admirado y respetado que seguido y acatado.
Existen razones de fondo para su conducta y orientación, que demandan un espacio mayor que el de esta nota. Pero en síntesis podemos afirmar que su pensamiento político era anticuado, más propio del siglo XIX que de la contemporaneidad. Se asemejaba al de los “populistas” rusos, del movimiento la “Voluntad del Pueblo”, que se volcaron al campo a predicar la conservación de una sociedad campesina, comunitaria, contraria al desarrollo capitalista, con una profunda desconfianza hacia el Estado. Su ideal era la vida rural, alejada de de las grandes urbes y de la sociedad burguesa y por consiguiente ajena al proletariado y a la gran industria. Aunque la población de nuestro país es cada día más urbana, el 70 % vive en las ciudades, acrecentada en estos años por las víctimas del desplazamiento forzado, el profesor Fals Borda consideraba que el campesinado era el garante de la nacionalidad colombiana y que nuestras raíces son sus tribus indígenas.