miércoles, 14 de marzo de 2012

Ceremonias de la muerte propia

Algunos grandes escritores japoneses han sentido la tentación de la muerte y  caído en la tentación. Ese sentimiento viene desde muy lejos, de una sociedad férreamente feudal, llena de escaseces, limitaciones sin cuento y de dolor, de un  dolor profundo e hiriente, como el que dejan las espinas en los músculos duros y fuertes de los legionarios o de los samuráis – en éste caso. Mas este dolor está acompañado de una delicada sensibilidad, tan tenue, tan pura, tan simple, como las bellas flores de esa tierra, cerezos, camelias, crisantemos, rodeada de mares y cubierta de montañas de nieve que a veces estallan como si fueran volcanes enfurecidos, que hacen temblar miles de veces el suelo , que apenas sobrevive sobre el océano.

Extraña combinación que les permite crear letras y líneas de oro y aceptar la desesperación que produce la belleza y el sueño trágico;  impávidos ante el abismo que también los atrae irresistiblemente, permitiéndoles morir en el momento más deseable.

“Para morir, el novelista Yukio Mishima eligió una muerte de fanático y la muerte más japonesa que pueda imaginarse”. John Nathan 


Pocas veces recurren al veneno, porque ya está dentro de ellos, acumulado lentamente por los sinsabores de la existencia. Los combatientes utilizan  la herida y la sangre que brota de sus vientres, atenazados por la angustia o la deshonra, por la pasión intensa o el fracaso. El kimono se teñirá de sangre, producto del puñal o de la espada. La ceremonia del suicidio se asemeja a la ceremonia del té, que recorre un largo camino de la historia del sol naciente. Luego vendrá el solemne funeral y todo terminará, salvo el recuerdo de los seres amados, reflejado en la tristeza de sus ojos, especialmente de las mujeres hermosas.

La inspiración de este rito es, desde luego, religiosa. Hay unidad entre la religión y la sangre. Los dioses oscuros y lejanos han tejido sensaciones y poderes, de los cuales como un hontanar fluye la sangre. En uno y otro momento el Dios sufre, se entrega, se sacrifica. Padece por los dioses menores y por sus demás criaturas. El solo soporta con su dolor el bienestar futuro y la salvación de todos y les dispensa algo de bálsamo que alivian las penas, las pérdidas y el silencio inmortal de los suyos. El Dios muere por nosotros y con nosotros. Condona nuestras deudas a cambio de la felicidad o el sufrimiento eterno. Al fin, la sangre, que es lo más puro y creador que poseemos, se convierte en el don divino de la paz Por ese poder el nuevo Dios, en el caso del cristianismo,  ha recibido el látigo, el calvario, la lanza en el costado, la corona de espinas y la crucifixión.

“Para morir, el novelista Yukio Mishima eligió una muerte de fanático y la muerte más japonesa que pueda imaginarse”. Escribe el profesor de la universidad de Princeton, John Nathan. El 27 de noviembre de 1970 Mishima visita al Jefe de la fuerza de Defensa del Japón. Pocos minutos después salió al balcón y pidió a los cadetes que se levantaran  contra la democracia que después de la guerra había privado al Japón “de su ejército y de su alma”. Los soldados no lo escuchaban o se burlaban de él. Entra de nuevo al despacho del Jefe y se hace el seppuku, (el hara-kiri). Introdujo la hoja en el costado izquierdo y la bajó por el abdomen. Hizo la señal y el cadete que está detrás, con la espada le cortó la cabeza. Así murió uno de los mejores escritores japoneses del siglo. Un patriota cumplía con un rito sagrado de honor y sacrificio. El ensangrentado filo de la espada lanzó su último resplandor.

lunes, 27 de febrero de 2012

La nueva filosofía alemana (XXIII)

Como lo hemos anotado anteriormente, la filosofía francesa abre un nuevo capítulo en el pensamiento europeo; el movimiento de la Ilustración se extenderá por todo el continente con un impulso arrollador, al igual que los ejércitos napoleónicos, de España a Rusia, del Mediterráneo a los Mares del Norte. Mientras tanto Alemania comienza a elaborar una nueva tendencia filosófica, el Idealismo Alemán, sustentada en el romanticismo, el río secreto que corre debajo del firme territorio de la razón.

Esa nueva tendencia filosófica se inspira en el  empirismo inglés que ve la utilidad “como la esencia de las cosas”, influencia de Hume y luego de Rousseau. Descartes ya había hecho un corte profundo entre la extensión y el pensamiento, mostrando la profundidad de lo existente, la distinción entre lo infinito y lo finito, entre lo concreto y lo especulativo, entre lo material y lo espiritual. Lo infinito se desplaza al campo de la abstracción y de lo incomprensible.


"Esa nueva tendencia filosófica se inspira en el  empirismo inglés que ve la utilidad 'como la esencia de las cosas', influencia de Hume y luego de Rousseau"


Los alemanes comienzan a apartarse de su filosofía insustancial, de bajo vuelo. De temas derivados de la religión como “la eternidad de las penas del infierno, la bienaventuranza de los paganos y la contradicción entre la rectitud de la conciencia y la propiedad”, dice Hegel. Mientras que los franceses hacían valer las determinaciones finitas frente a lo infinito, el sano sentido común, la experiencia, los hechos de la conciencia, apartándose de la metafísica, “del entendimiento seco y muerto”  de los filósofos alemanes de entonces. 

Hasta que Kant le da un vuelco vital a la filosofía en Alemania, que ya estaba en marcha en el resto de Europa. En otras palabras, el impulso de la razón se fortalece y viene acompañado de la subjetividad, de la libertad del espíritu: “Cuanto más se encierra dentro de sí la razón humana más de aparta de Dios, más se amplía el campo de lo finito. La razón es el uno y el todo y es, a la par, la totalidad de lo finito” (Hegel, Las lecciones de la historia de la filosofía ya citadas, t. III, p.405 ).

Sin embargo, Dios continúa presente como representación de la unidad, la unidad del pensar y del ser. Pero esta unidad  carece de pensamiento porque Dios no es el pensamiento mismo. De allí que ahora se afirme que la unidad resida dentro del pensamiento, pertenece a la conciencia. Quiere recobrarse a Dios que había sido apartado por la Ilustración, lo que harán Kant (hasta cierto punto), Fichte, Schelling y el propio Hegel. Dando origen  a uno de los segmentos más brillantes y profundos del Idealismo, a la filosofía Clásica Alemana.

En el siglo XVIII se inicia un importante desarrollo económico en Alemania, que le permite acortar la distancia que la separa de Inglaterra y Francia y una mejor comprensión de la Ilustración francesa, acoplando ésta a las condiciones propias,  sin que la Ilustración alemana alcance el coraje y la intensidad de la francesa, lo que se percibe en su búsqueda de la convivencia del saber y la fe, de la ciencia y de la religión.

El capitalismo se extiende por toda la Europa Occidental, sustituyendo al régimen feudal; proceso fuertemente impulsado por la revolución francesa de 1789 -1794. Estos dos acontecimientos: el avance del capitalismo y el estallido de la revolución, entre otros, permite la elaboración de un nuevo pensamiento político y filosófico creado en gran medida por la burguesía. Ideas que generan  un gran entusiasmo en la nueva clase dirigente para impulsar el desarrollo de la economía y, al mismo tiempo, las luchas de las clases trabajadoras por sus reivindicaciones económicas, sindicales y políticas.

El gran desarrollo de la filosofía alemana va acompañado de un auge cultural extraordinario, como lo demuestran las obras  literarias,  entre otras, de Schiller y Goethe, de gran belleza y profundidad humana, verdaderos cantos a la libertad.

lunes, 13 de febrero de 2012

La elegancia del erizo

Tan extraña como su título es esta novela de Muriell Barbery. La leo en su sexta edición castellana (Seix Barral, Editorial Planeta colombiana. 2011). En Francia se han vendido más de 600.000 ejemplares. La autora es profesora de filosofía, pero el personaje central del libro es una portera de un edificio burgués de la calle Grenelle No. 7. Una de sus escasas contertulias es Paloma, una niña de 12 años, esquiva y talentosa. Las une la soledad y el amor al arte, cualidades que descubren a través de un tercer personaje, un hombre venido del Oriente, fino y cordial, director de cine, de rica sensibilidad.  Le Figaró  habló de este cuento largo como “moderno y refrescante”; Le Express, “divertido e inteligente”; Le Nouvel Observateur, de “humor devastador”.

“A pesar de que los temas del libro son aparentemente intrascendentes están salpicados de filosofía. Se citan autores famosos y pensamientos de innegable hondura”


Tangencialmente se relacionan los vecinos del elegante edificio. Percibimos sus modales burgueses, sus rivalidades y egoísmos, vistas  por la mirada intensa y certera de Renée, una mujer de 54 años, la mayor parte de ellos vividos en el fondo de un cuarto oscuro, sin más compañía que sus gatos amados.

El preámbulo del texto comienza con una breve mención a Carlos Marx, pronunciado por uno de los jóvenes del apartamento de los Palliéres y que escucha la portera: “Marx cambia por completo mi visión del mundo”. Este joven parisino nos recuerda a los rebeldes que participaron en los “acontecimientos” de mayo del 68. Él es heredero de una antigua familia industrial, “último bufido de la gran burguesía de negocios”. El joven lo dijo lleno de felicidad, sin prever que la modesta mujer que lo escuchaba podría entender. “¿Qué pueden comprender las masas trabajadoras de la obra de Marx? Su lectura es ardua; su lenguaje, culto; su prosa sutil; y su tesis compleja. Y entonces por poco me delato como una tonta – Deberías leer La ideología alemana.- le digo a ese papanatas. Con esa lectura podemos comprender por qué está Marx equivocado. Una portera no lee La ideología alemana […] Que pueda leer a Marx para elevar su espíritu es una incongruencia que ningún burgués llega a concebir siquiera. Para éste quien lea a Marx es porque le interesa la subversión y le vende el alma al diablo llamado CGT”, (la principal central obrera de Francia).

Renée, la portera, es una vieja pequeña y fea, viuda, rechoncha con callos en los pies, aunque ha caminado poco en los últimos 27 años por culpa de su oficio. Su gran amiga y colega es Manuela que la visita dos veces a la semana para tomar  te, fino, oloroso y muy placentero. A veces dedica algo de su tiempo para ver “la caja tonta” (el televisor), cuando no escucha el paso de los habitantes de las escaleras o de los pisos.
Como los lectores habrán adivinado esta pobre mujer no tiene amores, apenas el recuerdo de su esposo. Su existencia  transcurre con las reglas de la rutina, la soledad y la ausencia de sucesos, salvo el que tendría al final, que no describiré para que el lector no descubra el secreto de su vida y de su muerte.

A pesar de que los temas del libro son aparentemente intrascendentes están salpicados de filosofía. Se citan autores famosos y pensamientos de innegable hondura.  Renée es, pues, un personaje doble, la portera ignorante y al reverso de  de ella, la profesora conocedora del saber contemporáneo, incluyendo la política y el arte.  

Sin embargo algo le ocurre a Renée, con la Llegada al edificio el señor Kalkuro Orzu. Su apartamento es grande y bonito, arreglado con su gusto japonés, puertas correderas, bonsáis, una gran alfombra negra, biombos de bambú, “que le dan a la habitación una atmósfera de país del sol naciente”. Es, además, un varón extraordinario, tan delicado y bello interiormente como el lugar donde reside. Orzu se fija en la portera y la convierte en su amiga. Por primera vez se siente tratada como un ser humano que merece consideración y respeto, incluso amor. Su espíritu y su cuerpo de alguna manera han renacido: “Una  deliciosa ducha de silencio inunda su cuerpo agradecido”. Los burgueses franceses la han menospreciado, solo ven su banalidad de portera. Una nueva civilización ha descubierto en ella su humanidad.

miércoles, 1 de febrero de 2012

“Crónicas literarias”

El final del año, no es el final del mundo. El año pasa  velozmente, con más ruido, que silencio. Esperamos con ansiedad o temor el final de ese almanaque de números que se repiten. Otros creen que la esperanza existe y que el próximo año puede traer la solución o la exaltación  final. Nuestra gente proclive a la superstición cree que el pronóstico de los mayas se podrá cumplir y que el tiempo se hundirá en la nada. O algo extraño, inesperado, surgirá del mar, envolverá la tierra y cubrirá los cielos. Que los dioses antiguos volverán y todo renacerá.

Quise ver el final del mundo a la orilla del mar. El avión me dejó en Cartagena. La ciudad donde la historia vive en medio de un color y paisaje espléndido. Todavía vimos las murallas de un tono gris reluciente. Sobre una de ellas han montado un café cercano a la orilla del océano. Desde allí ya no se ven los bucaneros, los viejos piratas o los marineros de sus majestades europeas, con sus negros cañones de fuego. Tan solo las canoas y las lanchas fuera de borda y los veleros de los clubes náuticos. Los edificios de Bocagrande ya no nos atraen. Ahora es el centro histórico el que vibra, el que está de moda, el que siempre está de moda, porque expresa la esencia de la ciudad heroica.

“Nuestra gente proclive a la superstición cree que el pronóstico de los mayas se podrá cumplir y que el tiempo se hundirá en la nada”

Barranquilla y Santa Marta pronto quedaron atrás. Anclamos en Taganga, la más pequeña y bella bahía de la costa norte colombiana, desde luego, no hablamos de La Guajira, donde la playa, el cielo y el mar se unen al desierto para lograr un pedacito de paraíso colombiano. Una amiga francesa que contemplaba con nosotros la bahía iluminada, nos aseguró que la imagen era más bella que buena parte de la Costa Azul.

No escribo esta  nota para relatarles a los lectores unos días de vacaciones, si no para contarles que he publicado un nuevo libro: “Crónicas literarias” de Ediciones Aurora . Su tema es la literatura más actual, las obras y los autores más destacados de nuestros días, los últimos premios Nobel, se incluye también a  algunos de los mejores escritores (as) colombianos. Se discuten conceptos como el de intelectual, ¿Quién es, cuándo surgió, cuál  es su papel en la sociedad, en el desarrollo de la cultura? La autobiografía de Sándor Márai, una serie de artículos sobre el gran escritor turco Orhan Pamuk, Mario Vargas Llosa, los novelistas rusos del siglo XIX, Saramago, Doris Lessing, comentarios sobre algunos filósofos, como san Agustín, Sartre, Marx y sobre todo Hegel, el inspirador del pensamiento del siglo XX.

Resultan muy interesantes las novelas del escritor estadounidense Cormac MacCarthy, que describe una sociedad en crisis, enajenada y propicia a sufrir grandes desastres, el delirio del escritor albanés  Ismaíl Kadaré, en su Palacio de los sueños, los escritores críticos del “socialismo real”, como Solzhenitsyn , Herta Müller, estilistas como Nabokov, Proust, Malraux, Pasternak, Pessoa, Marguerite Yourcenar, excelentes escritores para nosotros prácticamente desconocidos como Sebald  o Gaarder o el japonés Ishiguro Kazuo. García Márquez aparece al lado del gran escritor Yasunari Kawabata, por su cercanía en el tema de las bellas jóvenes durmientes.

A propósito del desastre nuclear de Fukushima, se recuerda un libro del escritor argentino Tomás Eloy Martínez, Lugar común la muerte, que uniendo periodismo y literatura describe los horrores del ataque atómico a Hiroshima y Nagasaki durante la II guerra mundial  que  inicia con una tristemente bella frase de Tolstoi en su relato sobre La muerte de Iván IIlich: Buscó su acostumbrado miedo a la muerte y no lo encontró “¿Dónde está ella? ¿Qué muerte?” No había miedo porque tampoco había muerte había solamente luz.

Algunos de estos textos  fueron publicados en páginas de Ambito Jurídico, otros son inéditos.

lunes, 9 de enero de 2012

Sorpresa en el liberalismo

La elección del joven de 31 años, Simón Gaviria, actual presidente de la Cámara de Representantes y heredero del prestigio de su padre, Cesar Gaviria, ex presidente de la Republica de Colombia, ha sorprendido a todos. Ha sido una jugada política inesperada. Muchos se preguntan ¿qué hay  detrás de ella, quién la diseñó y con qué objetivos? Aparentemente se trata de un medio para renovar al viejo partido. Un partido más que centenario que ha ocupado la mitad de la historia de Colombia. Que ha gobernado el país durante decenios, intercambiando la civilidad con sangrientas guerras, periodos de incapacidad con breves  momentos de lucidez y de cambio.

¿La elección en la Constituyente Liberal del 10 de diciembre de 20ll a que nos referimos, será suficiente para vigorizar el partido, para imprimirle nuevos rumbos, para convertirlo en un ariete contra la corrupción, suministrarle un nuevo decálogo moral, una ideología moderna y combativa capaz de realizar algunas de la transformaciones necesaria para mejorar las condiciones de vida de  millones de sus electores y compatriotas? Desde luego que no es suficiente, aunque podemos pensar que en algo puede ayudar para lograr esos fines. Las nuevas generaciones siempre traen  nuevos vientos, algunas ideas  y propósitos de enmienda.

Según la prensa a quien se le ocurrió la elección de un jefe único fue al expresidente Ernesto Samper, con la ayuda de su ala “socialdemócrata”. ¿Qué será esto? Desde  los días de López Michelsen estamos oyendo hablar de una corriente liberal que imita en el lenguaje  a los partidos de izquierda del viejo continente, pero la verdad es que hasta hoy no ha cuajado en el liberalismo colombiano. Solo podemos decir que está provista de buenas intenciones, pero que carece de instrumentos y de voluntad política capaz de realizarlas. El espíritu que reina en él es el mismo que ha predominado  hasta ahora: liberal en la doctrina, conservador en los hechos.

Samper quería cerrarle el paso a la corriente gavirista que se proponía manejar el partido a través de los parlamentarios, muchos de los cuales ya habían elegido presidente de la Cámara al hijo de éste.  Pero las cosas le resultaron a Samper al revés. Lo que muestra una vez más que sigue en minoría. La división liberal oficialista se acentuará con la nueva jefatura única de Gaviria.

Algo que puede contribuir a fortalecer a los liberales sería la unidad de Cambio Radical  (¿) con el oficialismo y el regreso a sus filas de algunos parlamentarios del partido de la U, que es cada vez es más santista que uribista, pues, como “buenos políticos”, saben que los votos están cerca del poder, del presupuesto, es decir, del que dispensa los puestos burocráticos.

El partido dela U también pasa por una crisis profunda: carece de una ideología que lo cohesione; por el contrario, se trata de una colcha de retazos de diversas procedencias, principalmente de derecha, incluso semifeudales que todavía consideran a la tierra como el mayor de los tesoros y por cuya propiedad y posesión están dispuestos a peliar a cualquier costo. El Partido Verde sigue siendo un remedo de Partido. Una simple alianza de cuatro personalidades y nada más.

La Izquierda tampoco ha sido capaz de crear y sostener un partido de masas, aunque en los años iniciales del siglo XXI ha alcanzado cifras importantes. En estos días la votación por la candidatura de Petro pasó de los 700.000 votos en Bogotá y muestra una dinámica que puede contagiar otras ciudades del país. La importancia de esta victoria por la alcaldía lo prueba la agresividad con que ha sido combatida, incluso antes de que el nuevo alcalde se posesione. A la oligarquía, que posee un apetito voraz, la magnitud del  presupuesto bogotano la atrae de manera irresistible. Desde luego que la crisis de los partidos políticos no es un fenómeno exclusivamente colombiano, sino que está  hace parte a la crisis general que azota al capitalismo tardío. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

¿Educarse para qué?

Estamos en la época de la educación. Cuando los que nada sabemos queremos aprender para poder triunfar y sobrevivir en estos tiempos oscuros. Hay un culto por la educación, como si fuera una religión hacedora de milagros. Si tu tienes un buen diploma, puedes cambiar de status social, pasar del uno o dos al estrato cinco o seis. Te augurarán un porvenir brillante y placentero. Y es probable que lo logres. Se cree que el camino de la educación superior, difícil y complicado en las universidades serias, abre todas las puertas para el éxito y, tal vez, para la riqueza.

"La educación permite mirar la sociedad con otros ojos, saber lo que está bien, lo que merece ser cambiado, por lo que vale la pena luchar"


Pero la educación es algo más. Cambia tu vida en el sentido de que te permite mirar la sociedad con otros ojos. Te da una visión global del mundo, te permite comprender la complejidad  de tu tiempo, saber lo que está bien, lo que merece ser cambiado, por lo que vale la pena luchar. Para no seguir especulando, démosle la palabra a alguien  que ha profundizado en el tema. Por ejemplo a Inmanuel Kant, quien,  creía en el hombre, en su capacidad de cambiar y perfeccionarse:

“Tras la educción está el gran secreto de la perfeccionabilidad de la naturaleza humana. Es encantador imaginarse que la naturaleza humana se desarrollará cada vez mejor por la educación y que  ello se puede producir en una forma adecuada a la humanidad. Esto nos descubre la perspectiva de una especie humana futura más feliz.”

Hoy en Colombia, en Chile, en América Latina  la juventud libra una dura lucha por conquistar una educación de calidad, por romper los privilegios de clase que les permite a algunos alcanzar las cumbres del conocimiento, mientras otros se deben conformar con la mediocridad de sus colegios y “universidades”. También miles de bachilleres por más capaces que sean son excluidos cada año de los centros educativos. No se trata de una lucha  estéril. Los estudiantes han sido en todas partes una vanguardia que abre camino  al pueblo al andar. Los estudiantes colombianos en 1929 iniciaron el derrumbe de la hegemonía del partido conservador que ya duraba 45 años. El 8 y 9 de junio de 1954 desenmascararon el carácter reaccionario del régimen militar encabezado por el general Gustavo Rojas Pinilla. Doce jóvenes universitarios quedaron muertos sobre el asfalto de las calles bogotanas, sin que estos hubieran disparado un solo balazo, sin provocación alguna de su parte.

En la actualidad (fines de 20ll) los estudiantes  se han movilizado como nunca antes por el triunfo de sus reivindicaciones, por la ampliación indefinida de la cobertura que permita el acceso masivo  a los colegios y universidades del país y por algo verdaderamente revolucionario: exigir la educación gratuita para todos los jóvenes, cualquiera sea su condición social y económica. Debemos destacar que dichas manifestaciones y protestas se han hecho sin utilizar la violencia, buscando la unidad de las universidades públicas y privadas y esgrimiendo una argumentación seria y responsable que ha recibido el apoyo y la solidaridad de la opinión pública. 

De esta manera el nuevo movimiento estudiantil ha logrado derrotar la “ley 30  de 2011” que quería imponer una educación con fines de lucro y mantener los bajos presupuestos para el sostenimiento y desarrollo de la educación. Sorprende que los objetivos estudiantiles van más  allá de los gremiales y abarca temas como la financiación, autonomía y democracia, bienestar y calidad, libertades democráticas, universidad y sociedad. 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

“La voluntad general” contra la monarquía (XXII)

Rousseau “descubre” el campo de la voluntad y por consiguiente del sentimiento; pasa el pensamiento de lo abstracto a lo concreto, a lo práctico, a lo jurídico, de tal modo que se establece la voluntad como base del pensamiento puro y se presenta a la conciencia como lo que hay de más íntimo en el hombre, o sea, la unidad del pensamiento consigo mismo, con lo que el hombre adquiere una fuerza infinita dentro de sí (Hegel, Lecciones de historia de la filosofía, FCE, 1955. Tomo III. Pág. 399).


 “La aparición en el siglo XVIII de estas nuevas ideas, tanto las materialistas y naturalistas (...) contribuyeron a fortalecer la lucha de las nuevas fuerzas sociales, estamentos y clases, contra el régimen feudal”

Intuición profunda la de Rousseau, y lúcida explicación de Hegel sobre la voluntad, relacionándola con el sentido práctico del Derecho. Por ello la voluntad resulta la esencia de la condición humana hasta el punto que cuando el hombre renuncia a ser libre, renuncia, por tanto, a los derechos del hombre y a sus deberes. Los esclavos carecen de ellos. El problema fundamental del Estado consiste en encontrar una vinculación que ampare y defienda el poder común, la persona y la propiedad de todos sus miembros y en la que cada cual al incorporarse a él, no obedezca a nadie sino a sí mismo, permaneciendo, por tanto, tan libre como antes. La solución la expone Rousseau en  su libro “El contrato social” (1762), cuyo ingreso a este debe ocurrir voluntariamente.

El principio del contrato social por el cual la persona ingresa al ámbito del Estado no significa el abandono o el sacrificio de su libre voluntad, sino que, por el contrario, ésta “se constituye precisamente dentro de él (del Estado)”. La libertad del hombre no es pues natural, el don de la libertad no es libertad real, sino que es el Estado y sólo él quien realiza la libertad. Surge  la “sociedad civil”, que es diferente al estado de naturaleza. A esa libre decisión de los asociados de constituirse en Estado la llama Rousseau la voluntad general. No se trata de algo fortuito, sino de una voluntad racional, “de la voluntad en y para sí”. Sin embargo, no debe interpretarse como la voluntad de cada uno, como la integración de un conjunto de voluntades, sino de una voluntad racional, general , aunque  no se tenga conciencia  de ello. La libertad es el pensamiento mismo. La unidad  del pensamiento consigo mismo es la libre voluntad. Es el impulso que levanta la propia subjetividad. “El principio de la libertad se manifiesta en Rousseau  e infunde esta fuerza infinita al hombre, que se concibe a sí mismo como infinito.” (Hegel).

La aparición en el siglo XVIII de estas nuevas ideas, tanto las materialistas y naturalistas, que están dirigidas contra el dominio de la religión , que habla del origen divino de los reyes , del sometimiento del poder secular a la autoridad de la Iglesia, como el surgimiento impetuoso de la idea de libertad humana, en lo material  y en lo espiritual, contribuyeron a fortalecer la lucha de las nuevas fuerzas sociales, estamentos y clases, contra el régimen feudal. La filosofía y la ciencia se convierten, también, en armas contra la monarquía absoluta, la aristocracia y los terratenientes, conformando el principio de la soberanía popular. El adversario ideológico principal  de los  sectores sociales emergentes es la escolástica y su método metafísico. El pensamiento crítico va apareciendo, sobre todo a partir de Immanuel Kant, también  la nueva ciencia iniciada por Galileo y por Newton.  Estos avances en el conocimiento llevan  a inventar máquinas y nuevas ciencias,  como la mecánica moderna. Especial importancia tuvo el descubrimiento de la ley  de la gravitación universal, que condujo  a  un conocimiento cada vez día más profundo de la constitución de la materia.

Las nuevas ideologías, en un principio propiedad solo de las elites ilustradas , penetraron en sectores de la burguesía y  medios de la población, sobre todo del “estado llano” y plebeyos que, unidos  a la miseria y el hambre del pueblo  francés, estallaron en la revolución  de 1789 , que produjo el derrocamiento sangriento del antiguo régimen  y sentaron las bases de una nueva sociedad.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La hora de preparar el cambio

Los  años de predominio del pacto de Realito comienzan a caer en la caneca de la historia. Un grupo de terratenientes y ricos empresarios se reunió el 23 de julio de 200l en dicha finca, para “Refundar la patria”. El medio : destruir los frentes guerrilleros que habían iniciado su accionar, por lo menos, a partir de la década de l960. Pero no contentos con ello los cruzados de Realito decidieron extender su respuesta sangrienta a toda la izquierda colombiana, fuera esta pacífica o violenta, liberal, populista o marxista, incluyendo como víctimas a periodistas, jueces, profesores universitarios, académicos.

La divulgación por parte de los izquierdistas de sus concepciones políticas y filosóficas y, por consiguiente,  de su lucha por tales objetivos, fueron señalados por los “refundadores” como subversivos y anti-patriotas. No faltó el alto funcionario del DAS que afirmara que “matar comunistas no es delito” y que ante la mirada cómplice de las autoridades se importara a  expertos  en atentados y masacres.


"... el proceso de cambio político e ideológico del pueblo colombiano continúa y se profundiza con el aporte de nuevas fuerzas" 

El primer gran golpe que sufrieron los complotados de Realito se los propinó la Corte Constitucional al negar la posibilidad de un tercer período presidencial de Uribe Vélez. El segundo, fue la elección de Juan Manuel Santos y el tercero, la derrota de muchos de los candidatos uribistas más prominentes, en las elecciones del 30 de octubre de 20ll y el triunfo en Alcaldías y Gobernaciones de dirigentes populares y progresistas, como Gustavo Petro y Sergio Fajardo. Estos hechos parecen despejar un tanto las sombras del paramilitarismo   y la corrupción que se han enseñoreado durante décadas en la vida nacional.

Un paso importante en la política colombiana ha sido la elección de Gustavo Petro como Alcalde de Bogotá. Triunfo que no surgió de la noche a la mañana, ni del mérito de una sola persona, sino de un gran esfuerzo del Polo Democrático Alternativo durante más de ocho años en que ha dirigido los destinos de la capital del país.  Incluyendo la brillante campaña presidencial del jurista Carlos Gaviria Díaz y la destacada labor de la alcaldesa Clara López Obregón.

El PDA ha aportado a las funciones de gobierno y por lo tanto a la política colombiana del último tiempo, un elemento nuevo de gran importancia : el esfuerzo por resolver el problema social que agobia a nuestra población : el hambre, el desempleo, la falta de atención médica adecuada, la educación de calidad y la participación popular en las decisiones de la democracia. Tal como lo reafirmara en su reciente campaña el candidato a la alcaldía, Aurelio Suárez. Lo bueno y lo mejor de la política del PDA ha sido el alto grado de realización y concreción   de su programa social logrado en Bogotá en sus años de gobierno.

Centenares de miles de bogotanos han reconocido la labor política de Gustavo Petro: su enfrentamiento al paramilitarismo y la represión, el desenmascaramiento de la corrupción del régimen uribista y de los hermanos Moreno Rojas, del Polo, su anhelo de cambio y de transformación como lo reiteró en   su discurso de agradecimiento a los electores que le dieron la victoria, y su propuesta de extender su Movimiento Progresista a todo el país.

Lo que  interesa  destacar es que el proceso de cambio político e ideológico del pueblo colombiano continúa y se profundiza con el aporte de nuevas fuerzas . Por ejemplo, en el gobierno de “Unidad Nacional”   de Juan Manuel Santos comienza a surgir una tendencia diferente a la actitud del  actual Presidente, encabezada por Angelino Garzón, dirigida a plantear el problema social como algo vital y necesario de resolver  para disminuir la tremenda desigualdad económica y social de los colombianos de ayer y de hoy. En mi opinión debemos  esperar una vasta alianza de las diferentes tendencias progresistas, entre las cuales estaría , desde luego, el Polo Democrático Alternativo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La filosofía prepara la revolución Francesa (XXI)

Si la filosofía de la Edad Media estuvo saturada de religión y de teología, la filosofía que prima en el mundo galo a partir del siglo XV destaca la fecundidad de la naturaleza. Incluso algunos de sus pensadores  que creen en Dios le conceden una determinación fundamental al reino natural. Robinet dice: “Hay un Dios, es decir, una causa de los fenómenos de ese todo a que damos el nombre de naturaleza”. Ignoran lo que es Dios y por ello podrían grabar en las puertas de sus templos las mismas palabras que se leían sobre el altar mandado a levantar por el Aerópago : “Al Dios desconocido”. La naturaleza es, pues, el único conocimiento posible. Después de muchos siglos, la filosofía comienza a abrir de nuevo sus puertas al materialismo de los presocráticos, que descubrieron el Ser. Ese ser infinito y armónico: el cosmos.


“La nueva ola de la filosofía francesa comienza a revertir lo anterior y a ocuparse principalmente del derecho, del Estado y sus instituciones.”


También comprendieron que “el universo se mueve y perpetúa”. Que se extiende en el tiempo y el espacio como un ser vivo que contiene el germen de las cosas. En su libro Lecciones de la historia de la filosofía, Tomo III, pág. 393) Hegel cita a Hollbach, alemán que escribe en París, interpretando a su círculo de filósofos que se rebelaron contra lo existente ( Montesquieu, d’ Alembert, Rousseau ) . Cita que nos recuerda la filosofía más  antigua y que en ese momento del siglo XVIII constituye una ruptura con la tradición: “ El universo solo nos revela una infinita acumulación de materia y movimiento [ como Descartes] , una cadena ininterrumpida de causas y efectos, de cuyas causas algunas afectan directamente a nuestros sentidos, mientras que otras nos son desconocidas (esencias) {….} De la diversidad de esas esencias surgen las diferentes órdenes, géneros y sistemas que las cosas asumen y cuya suma global forman ese gran todo a que damos el nombre de naturaleza  . Y agrega Hollbach : “ La multiplicidad de los fenómenos de la naturaleza y su incesante nacer y desaparecer no tienen otro fundamento que la variedad de los movimientos y de su materia”.

Hegel sintetiza esta nueva tendencia del pensamiento en Francia con el nombre de razón,” por la que los más nobles de estos hombres combatieron con el mayor entusiasmo y el mayor calor”. Se elevó de esta manera la libertad de la convicción, de la conciencia moral “dentro de mí”. Los llevó a rechazar mucho de lo que había sido hecho “ bajo el signo de la cruz”, en el plano de la fe, del derecho, de la religión., “ Bajo el signo de la cruz había triunfado la mentira, el engaño, las instituciones habían ido acartonándose bajo este sello, hasta llegar a convertirse este signo en cifra y raíz de todo mal. Fue de este modo como, bajo otra  forma, se llevó a cabo la Reforma de Lutero ( pág. 397).

Por su parte los franceses, teóricamente, avanzaban en el materialismo y el naturalismo, tomando la sensación y la materia como lo único verdadero, colocándose así en una posición unilateral, hasta el punto de afirmar La Mettríe, todo pensamiento, toda representación solo tiene sentido si se le concibe de un modo material  : solo la materia existe.

La nueva ola de la filosofía francesa comienza a revertir lo anterior y a ocuparse principalmente del derecho, del Estado y sus instituciones. Montesquieu escribe un  hermoso libro El espíritu de las leyes que, al decir de Hegel,  contempla a los pueblos desde el grandioso punto de vista que consiste en considerar como una totalidad su constitución política, su religión, en una palabra, todo lo que se encuentra dentro de un Estado. Helvecio se acerca más a la intimidad del hombre y opina que toda su actividad, las leyes y el derecho tienen como base  exclusivamente el amor propio, el egoísmo. Será Juan Jacobo Rousseau quien planteará los temas decisivos, por ejemplo “¿Cuál es el fundamento del Estado?”  Al referirse al derecho de la dominación, la de gobernar y ser gobernado, afirma que “descansa históricamente sobre la violencia, la coacción, sobre la conquista, la propiedad privada  etc. (pág. 399). Pero Rousseau erige en principio de la legitimidad del Estado la voluntad libre de que el hombre se halla dotado en cuanto “la libertad es lo cualitativo del hombre”.  Renunciar a su voluntad equivaldría a renunciar a su condición humana.

martes, 18 de octubre de 2011

¿Y si llega el populismo?

Estudiosos de la política de otros países, afirman que una de las causas de la ausencia de una izquierda de masas en Colombia ha sido la inexistencia en el pasado de un fuerte movimiento populista. Sin embargo, el populismo subsiste en la piel y el corazón del pueblo colombiano. La estela dejada por uno de sus líderes excepcionales del siglo XX, continúa viva. El recuerdo de su voz vibrante y certera que le habló de sus necesidades y angustias retorna en diversos momentos de su historia. Creo que hoy estamos viviendo  uno de ellos.


"Desde luego que lo mejor, antes que la revuelta, sería el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la construcción de partidos (...). Pero estamos todavía lejos de ese objetivo".


La falta de partidos políticos durante muchos años que comienzan con el Frente Nacional ,en 1957. Que excluyó de la vida política institucional a los partidos  diferente a los tradicionales, liberal y conservador, la ilegalización del partido comunista durante la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla. La represión oficial que venía desde los últimos gobiernos conservadores, el surgimiento de los frentes guerrilleros, primero liberales y después, de inspiración popular y clasista,  las heridas y dolores de las víctimas de la violencia más implacable del continente americano, han creado las condiciones para el ascenso de una ola de inconformidad que puede llevar sobre sus hombros la figura del caudillo omnipotente. No sería extraño que un viejo o nuevo populismo renaciera y siembre su bandera en la cumbre del poder político.

Me parece que Angelino lo ha comprendido y querrá continuar el camino inconcluso hacia el poder popular. ¿Tendrá el coraje y la fortuna suficiente para lograrlo? No importa. Lo importante es que lo intente y por lo menos asuste a la oligarquía colombiana., como ya lo está haciendo. Apellidos ilustres ya lo llaman  el “adorable Angelino”, una buena ironía elitista o clasista.

Desde luego que no debe renunciar a la vicepresidencia de Colombia, pues la culpa no es suya, sino de quienes  lo candidatizaron y  de los millones de compatriotas que lo eligieron en la misma papeleta con el presidente Santos.

El populismo de que se acusa a Angelino, no siempre es negativo. Considero que tiene dos momentos. El inicial, cuando el grito o los planteamientos agitan a las masas, las despiertan del sopor y la resignación y el segundo, cuando se apodera del gobierno, hace a un lado algunas normas de la democracia y toma medidas  demagógicas que momentáneamente alivian las situaciones desesperadas, pero luego se convierten en amenaza para el desarrollo de la economía nacional.

Hoy los colombianos tenemos muchos motivos para la protesta. Indigna como los poderosos manejan el país: tales amos y señores, dueños de las tierras y las aguas, de los páramos , ríos y mares de la patria .Se sientan de etiqueta a devorar el  presupuesto de la nación, fijan los salarios de los trabadores, sus pensiones. El número de   camas y la forma de atención de los hospitales, si se le entrega a los enfermos los remedios para no morir, si aumentan o disminuyen la pobreza o la indigencia. Para no mencionar la corrupción de que se valen para su enriquecimiento ilícito.

Desde luego que lo mejor, antes que la revuelta, sería el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la construcción de partidos, en los cuales reinen sus militantes, sus ideólogos, sus luchadores  firmes y honestos. Pero estamos todavía muy lejos de ese objetivo.

El respaldo que han recibido las reivindicaciones en favor de los trabajadores exigidas por el vicepresidente de Colombia, demuestra que se aceran días de luchas políticas y sociales que pueden llevarnos a estilos de gobiernos del vecindario. Los admiradores del largo gobierno de Uribe Vélez deben reconocer su descuido en resolver los problemas sociales y económicos del pueblo colombiano. Necesitamos la paz con justicia social.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ciclo de las crisis

El mundo pasa por una etapa de profundas crisis económicas y sociales y se teme que la crisis actual no solo se prolongue, sino que en el futuro surjan otras cada vez más severas y devastadoras.

Otros analistas, como llaman ahora a los comentadores de la coyuntura histórica, afirman que se trata de un fenómeno inesperado, casual y pasajero. Pero la realidad es distinta; de antaño, por lo menos desde 1824 – 25, las crisis económicas del capitalismo han venido sucediéndose, afectando a ricos industriales y financistas y sobre todo a millones de personas.

"¿Es posible suprimir las crisis en el capitalismo? Los marxistas afirman que no. Otros economistas, como Keynes, consideran que es posible evitarlas o por lo menos atenuar sus consecuencias más catastróficas..."

Quienes descubrieron y estudiaron las causas que las producen fueron dos alemanes, Carlos Marx y Federico Engels, quienes pasaron la mayor parte de sus vidas en Inglaterra, entonces considerada “el taller industrial del mundo”. Alemania era en el siglo XIX un país relativamente atrasado dentro del conjunto europeo.

Ernest Mandel (La formación del pensamiento económico de Marx. Siglo XXI Bogotá. 1980), sintetiza así el proceso evolutivo del pensamiento de este par de estudiosos y de luchadores sociales: “ de la crítica de la religión a la crítica de la filosofía; de la crítica de la filosofía a la crítica del Estado; de la crítica del Estado a la crítica de la sociedad, es decir, de la crítica de la política a la economía política, que culmina con la crítica de la propiedad privada”  (pág.3).

El principal aporte de Marx fue el filosófico que inicia con La introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel ( l844) y el de Engels, económico, con su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra, publicado al mismo tiempo que el de Marx ( hijo de un magistrado de Renania), Carlos Marx llegará inicialmente al comunismo a través del análisis filosófico y político, Engels lo hará por su conocimiento  como administrador y accionista de una fábrica de textiles en Manchester, propiedad de su padre. Pronto Marx, por medio de Hegel, descubrirá la economía clásica inglesa, sobre todo a Adam Smith.

Al hacer el análisis de la producción capitalista, Marx y Engels, encuentran  un proceso cíclico de superproducción y parálisis de la economía, hasta un nuevo auge. En palabras más precisas, las crisis se producen periódicamente cuando aparece la contradicción entre las fuerzas productivas que avanzan y las relaciones de producción que restringen el consumo de los excedentes producidos durante la etapa de prosperidad, pues los trabajadores van perdiendo capacidad de compra por el desempleo y los bajos salarios.

Marx reprocha a Ricardo la incomprensión de la contradicción atrás anotada, “la tendencia del capital al desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas y los límites estrechos impuestos por este mismo capital al consumo de las clases trabajadoras”. Marx aclara que la crisis puede ser general, por abarcar una buena parte del mundo y la mayoría de las ramas de la producción o parcial, dependiendo del grado de profundidad que haya tenido la contradicción mencionada, es decir, entre la producción social  y la apropiación privada de las mercancías.

 Las crisis  capitalistas que paradójicamente no surgen de la pobreza sino de la riqueza, se sucedían en los dos siglos anteriores aproximadamente cada 10 o 12 años. La mayor fue la de 1930. La actual que estalla en octubre de 2008 ha  sido una de las fuertes y prolongadas. Incluso hay el peligro que se repita sucesivamente, sumiendo al mundo en una prolongada recesión. Estas crisis vienen acompañadas de convulsiones sociales, agitación política, revueltas, guerras civiles o internacionales e incluso revoluciones, como lo presenciamos en la actualidad.

¿Es posible suprimir las crisis en el capitalismo? Los marxistas afirman que no. Otros economistas, como Keynes, consideran que es posible evitarlas o por lo menos atenuar sus consecuencias más catastróficas, gracias a la intervención oportuna y eficiente del Estado. Que basta regular la marcha de la economía, controlar los excesos del mercado, limar las protuberantes diferencias entre las clases sociales, suprimiendo la pobreza extrema y obtener mayores recursos con impuestos a las ganancias de los grandes capitales, para mejorar las condiciones de vida de la población.

En todo caso para lograr lo anterior se requiere realizar profundos cambios sociales, transformar las estructuras  económicas, no solo el modelo sino el sistema capitalista. Lo que no será fácil, sino producto de luchas sociales, ojalá pacíficas. El tiempo dará su veredicto final.

martes, 20 de septiembre de 2011

Literatura y derecho

Claudio Magris es uno de los mejores escritores contemporáneos. Nacido en Trieste en 1939. Especialista en germanística, catedrático de Lengua y Literatura Alemana  en las Universidades de Trieste y de Turín. Autor de estudios sobre Hoffman, Joseph Roth, Canetti, Rilke, entre otros. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades en 2004. Autor de varias obras de ensayos, entre las que se destaca El Danubio, un libro de viaje a lo largo del río legendario en que no solo  muestra el paisaje, sino que nos participa del enorme legado cultural de sus riberas y de la rica historia del centro de Europa, que le mereció su candidatura al Premio Nobel.

“... un texto denso y profundo que explica los conceptos de Derecho, Literatura y Ley, en un hermoso lenguaje, retomando ejemplos y citas de libros clásicos”

El título de uno de sus libros dice mucho de su carácter y aficiones, El infinito viaje, si le agregamos vivir y escribir. Se trata, pues, de viajes a la profundidad de las tierras y de los hombres, que hace suyas hasta convertirlas en escritura, en sabios relatos donde la realidad va envuelta en serena fantasía. “Poco a poco – dice Magris – el viajero descubre, está obligado a descubrir la fraternidad y el común destino del mundo […] La meta del viaje son los hombres: no se va a España o Alemania, sino entre españoles y alemanes”.

Claudio Magris pronunció en la Universidad Complutense de Madrid, en enero de 2006, la conferencia Literatura y derecho ante la ley que la Editorial Sextopiso, España, 2008, convirtió en libro, con prólogo del filósofo Fernando Savater. Es un texto denso y profundo que explica los conceptos de Derecho, Literatura y Ley, en un hermoso lenguaje, retomando ejemplos y citas de libros clásicos, formalizando una síntesis o, mejor, una simbiosis, entre jurisprudencia y poesía, que es la palabra que  empleaba Aristóteles para referirse a la literatura.

La primera frase de la conferencia es de Cervantes: “No es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres”. El derecho es pues la condena del dolor infringido a los hombres y la ley, liberarlos de ese dolor. Sin embargo, Magris reconoce que no siempre la literatura da una respuesta adecuada a la infamia, sino que, a veces, aquella “parece invadida por una negación del derecho y de la ley”. Ofrece el ejemplo del poeta alemán Novalis quien afirma : “Yo soy un hombre totalmente ilegal; no poseo sentido ni la necesidad del derecho”.

La idea central del ensayo de Magris es la lucha interna que enfrenta el derecho desde sus inicios: el derecho natural y el positivista. Larga batalla que comienza en el suelo sagrado de Grecia, cuando el trágico Sófocles lo plantea en su obra Antígona, en la cual Creonte expide como ley estatal la prohibición de enterrar a sus enemigos y la decisión irrevocable de Antígona de hacerlo, cumpliendo la “ley no escrita de los dioses”. Sófocles muestra con claridad admirable el conflicto entre lo humano y la ley, es decir, entre el derecho y la ley, entre la norma positiva y los sentimientos y valores más profundos del espíritu humano.

Esta idea se prolonga en la historia. En el Digesto se afirma: “Se dice el derecho de muchas maneras: de una, cuando se  dice que el derecho es lo que en todo tiempo es justo y bueno, es derecho natural; de otra,  cuando el derecho se torna útil para todos o para la mayoría en cada ciudad, es derecho civil”.  Pocos como Cicerón lo afirman con mayor elocuencia y convicción: Existe la ley de la razón congruente con la naturaleza: “No es una en Roma y otra en Atenas, una ahora y otra después, sino una ley única eterna e inmutable que obliga a todos los hombres y para todos los tiempos…”

Las revoluciones del siglo XVIII hablaron de que todos los hombres nacen iguales y poseen derechos inalienables. “Cada vez que cualquier forma de gobierno atente en contra de conseguir esos fines, es derecho del pueblo modificarla o abolirla”. Magris cita a Carlo Antoni para exponer una interpretación de Marx sobre el derecho natural. Si bien para  éste  es la historia y no la naturaleza la que debe realizar la liberación, “sin embargo, permanece en el pensamiento de Marx, un ideal de personalidad humana realizado en su plenitud redimida de toda esclavitud y de toda barbarie”.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Las grandes ideas

Un artículo reciente del New York Times titulado “Adiós a las grandes ideas“ ha vuelto a esgrimir la tesis de que estas han desaparecido del escenario público, sustituidas por una información aplastante y pragmática. Sin duda que la información que recibe la población en todos los lugares de la tierra es excesiva, hasta el punto de impedir que reflexione sobre lo visto o leído, que pueda asimilar su contenido. Esta afirmación viene de atrás, desde el último tercio del siglo XX. Que ya no existen pensadores-guías y que las ideologías han muerto. Que ya nadie defiende y lucha por sus convicciones, de acuerdo con las diferentes concepciones del mundo.

“... aunque 'las ideas ya no son lo que eran', sigue siendo en mi opinión el impulso de los debates y de las revoluciones también en nuestros días”


El articulista agrega que incluso ideas de un calado inferior como “la teoría del Big Bang” o “el fin de la historia” o “la mística femenina” o el “Dios ha muerto”, no atraen la atención de importantes sectores de la opinión, para no decir que poco les importa. Desde luego, no compartimos la afirmación principal de Neal Gabler, su autor. No creemos que las ideas centrales de nuestra época hayan salido de las páginas y pantallas de los grandes medios de información, para no mencionar los innumerables periódicos y revistas especializadas que se ocupan de estos temas.Y mucho menos estén ausentes de la realidad actual. La verdad es que las ideas-guias del siglo XX siguen vigentes, expresándose de diferentes formas y grados con el apoyo de movimientos sociales y políticos nuevos, en la búsqueda, como antes, del dominio del mundo.

Los conflictos religiosos están vivos sino exacerbados. Las posiciones que defienden o critican el capitalismo y el socialismo, están a la orden del día, apoyándose en nuevas fuerzas que vienen de la ecología, del género, del color de la piel, de los opresores y oprimidos, de los pobres y ricos, de los partidarios de la represión o de los libertarios.Y estas luchas y enfrentamientos seguirán mientras que los problemas que los generan continúen existiendo.

Nos parece exagerada la opinión de Gabler de que ya las ideas no dan sentido a la información. Cómo negar, por ejemplo, que las propuestas progresistas del presidente Obama, han sido bloqueadas por una propaganda reaccionaria del Tea party, inspiradas en ideas autoritarias, racistas, plutocráticas, en esencia antidemocráticas, contradiciendo los principios liberales de los fundadores de la Unión Américana.

Sorprende la afirmación de Gabler de que ”las ideas pueden cambiar la forma en que vivimos, pero no la forma en que pensamos”. ¿Acaso las ideas no tienen un poder de transformar la sociedad, y a los individuos, al permitirnos comprender el mundo en que vivimos y por consiguiente cambiar nuestra misma forma de pensar? Si no fuera así entonces la historia carece de sujeto o de sujetos que piensan y actúan. “Lo que hay es escasez de pensadores”, dice el articulista del periódico estadoudinense,y reclama un nuevo Marx o un Nietszche rebosantes de ideas, contradiciéndose con lo anterior ¿si las grandes ideas ya no juegan el rol del pasado, para qué nuevos filósofos? Gabler tiene razón cuando denuncia que en muchos sectores se ha perdido la batalla ante la superstición, la fe y la ortodoxia, pero aunque “las ideas ya no son lo que eran”, sigue siendo en mi opinión el impulso de los debates y de las revoluciones también en nuestros días.


lunes, 29 de agosto de 2011

Leibniz (XX)

Gottfried Wilhelm (barón de) Leibniz nació en Leipzig en 1646. En un comienzo se dedica a estudiar jurisprudencia, matemáticas, física y filosofía. Finalmente buscó el doctorado en Derecho, pero la facultad de Leipzig no se lo concedió por ser demasiado joven. Según Hegel es posible que no lo lograra por sus enormes conocimientos en filosofía, “pues es sabido que los juristas sienten horror hacia esta disciplina”. Como muchos estudiosos de la época se entusiasmó por la alquimia, que conduce a un mundo arcano y misterioso. Vivió en París durante 4 años y también en Inglaterra y Holanda. En 1677 descubrió el cálculo diferencial. Promovió la fundación de la academia de ciencias de Berlín. Murió en Hannover en 1716, a los 70 años de edad.


 “En la Monadología Leibniz trató de explicar su teoría sobre la mónada, una de las más altas concepciones del idealismo, tanto que se le considera el primer idealista en sentido estricto.”

Uno de sus primeros trabajos fue Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, para refutar a Locke. Su obra más sistemática es su Théodicée y tal vez la más famosa; escrita en forma popular, en la cual Leibniz “trata de justificar a Dios por los males de este mundo”. En el ensayo sobre Principios de la naturaleza y de la gracia, el filósofo alemán expresa sus principales hipótesis sobre la esencia del universo, partiendo de determinaciones metafísicas. Sintetizando su pensamiento, Hegel afirma: “la filosofía leibniziana es un idealismo de la intelectualidad del universo”. Contradice a Spinoza quien ha afirmado: “la existencia de la sustancia general y simple” y plantea la absoluta pluralidad de las sustancias individuales, a las cuales da el nombre de mónadas, expresión ya utilizada por los pitagóricos.

En la Monadología Leibniz trató de explicar su teoría sobre la mónada, una de las más altas concepciones del idealismo, tanto que se le considera el primer idealista en sentido estricto. Mónada en griego significa “unidad”. Expresa la unidad del mundo. Son sustancias simples e individuales, invisibles como si fueran átomos formales y no materiales. Sometidas a cambios internos cuando desarrollan sus posibilidades; autónomas, que reflejan el universo de un modo propio, particular. No se trata, pues, de átomos vacíos como los concebía Epicuro sino “formas sustanciales”, expresión propia de la escolástica. Comienzan por creación divina y terminan por vía de la destrucción. “La mónada es algo cerrado dentro de sí mismo, no puede salirse de sí misma ni otros pueden entrar en ellas”, por ello no pueden existir 2 cosas iguales manifestando el principio de lo “indistinto”. Lo interesante, lo profundo es la distinción determinada en las cosas mismas – dice Hegel – y agrega, en la sustancia misma va implícita la negatividad. Leibniz distingue 3 clases de mónadas: las inorgánicas, las orgánicas y las conscientes, lo que representa una clara exposición del orden del universo. La mónada es un  “mundo pequeño”, un “universo comprimido”.

Leibniz logra grandes progresos no sólo en la matemática sino también en la lógica. Afirma que las verdades descansan sobre 2 principios: el de contradicción y el de la razón suficiente. Este último significa que deben fundamentarse en el razonamiento, en la demostración. Es decir, “el principio de la razón consiste en que todo tiene su fundamento”, por consiguiente, en que lo particular tiene por esencia lo general. Hoy se considera a la razón suficiente como la cuarta ley de la lógica formal.

martes, 16 de agosto de 2011

Dos maestros

En los dos extremos del planeta nacieron dos grandes maestros de la literatura del siglo XX:William Faulkner, en los Estados Unidos de América y Vladimir Nabokov en el imperio ruso de los zares, más concretamente, en los Estados del Sur de EE.UU y en la medieval Riga, respectivamente. En cuna modesta el primero, aristocrática el segundo. Ambos escribieron novelas inolvidables, más profundo y leído Faulkner. Más elitista y superfluo Nabokov.

Javier Marías,  el novelista español, ha escrito un librito Faulkner y Nabokov, dos maestros  ( España, De bolsillo,2009), con el que tropecé casualmente. Se trata de breves apuntes sobre estos artistas del idioma. Trae una primicia notable, la traducción de Marías de la poesía de ambos, incluyendo a Nabokov, cuya lengua materna era el ruso y que cambió por el inglés, convencido de que nunca  vería sus ediciones en ruso, por lo menos mientras él viviera (así ocurrió), pues el régimen bolchevique parecía inexpugnable y eterno.

"El motivo de la publicación del librito de de que nos ocupamos son los centenarios del nacimiento de Faulkner en 1997 y de Nabokov en 1999. Cien años del nacimiento de un escritor es un largo período, pues muchos de ellos se opacan en el tiempo, cuando no desaparecen del  horizonte de los lectores"

El motivo de la publicación del librito de de que nos ocupamos son los centenarios del nacimiento de Faulkner en 1997 y de Nabokov en 1999. Cien años del nacimiento de un escritor es un largo período, pues muchos de ellos se opacan en el tiempo, cuando no desaparecen del  horizonte de los lectores. Pocos son los que permanecen, aunque algunos  llegan a incrementar su importancia y su prestigio.

Marías afirma que algunas tendencias literarias predominantes cuando él escribe, acusan a Faulkner de varón, blanco, anglosajón, machista y desde luego de estar muerto. El hecho de que haya recibido el premio Nobel de 1950 lo protege  de sus enemigos gratuitos y lo mantiene en las librerías de todo el mundo. Al mismo tiempo anota Marías que escritores notables como Cabrera Infante, García Márquez, Onetti, Rulfo, Vargas Llosa, Borges, lo elogiaron  como un verdadero creador.  

Navokov fue un escritor un tanto raro, debido a la trayectoria de su vida. Emigró al extranjero después de la Revolución de Octubre.  Se convirtió en nómada por toda Europa hasta que desembarcó en la Unión Americana donde adquirió la nacionalidad.  La obra que lo hizo famoso y otra vez rico fue su novela Lolita. La historia de un hombre mayor que se enamora perdidamente de una “nínfula”, de una niña entre 9 y l4 años. Agregando una nueva palabra,  Lolita, al vocabulario amoroso.

Lolita fue rechazada por editores y gobiernos por “inmoral”, pero la calidad y belleza de su estilo finalmente se impuso. Marías afirma que “esta es una prueba de que la lengua en que un escritor  escribe  es de gran importancia, pero no determinante”. Navokov no necesitó escribir en su idioma nativo para ser un gran escritor, capaz de crear relatos a la altura de los mejores del siglo, “superiores a los de Hemingway o Cortázar”.

Agregamos una breve muestra de su poesía: “AÚN SIGO MUDO” / Aún sigo mudo – y me hago fuerte en el silencio./Las remotas crestas de futuras obras, entre/ las sombras de mi alma están  aún escondidas/ como cimas de montañas en la niebla antes del alba.

“¡Yo te saludo, mi inevitable día! / La amplitud, variedad y luz del horizonte/ aumentan; y al primer paso resonante/ asciendo, colmado de delicia y espanto.” Crimea, 1919

martes, 26 de julio de 2011

Izquierda latina

La izquierda latinoamericana, una de las más activas del mundo actual,  ha recibido un inesperado golpe con la grave enfermedad del presidente venezolano, Hugo Chávez. Mientras agitaba y dirigía su pueblo, un cáncer silencioso socavaba el interior de su cuerpo vigoroso y desafiante. Después de Fidel Castro, se ha convertido en el jefe de esta tendencia política en el subcontinente. No solo era el caudillo de Caracas, sino que su influencia  impulsaba cambios económicos y sociales en países como Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Chávez propaga en el vecindario lo que él denomina “el socialismo del siglo XXI”, apoyándose en la riqueza petrolera de su país. Surge la pregunta   de cuál sería el destino de Venezuela en el caso de un desenlace fatal del  líder socialista. ¿Existirán hoy  cuadros capaces de llevar adelante la revolución bolivariana y de conducir el partido socialista con la suficiente lucidez y carácter, para llevar a la práctica sus objetivos transformadores?

“La crisis mundial es tan profunda y vasta que algunos comienzan a preguntarse si no presenciamos el surgimiento de un nuevo sistema social...”


Con excepción de Brasil, varios países latinoamericanos cuyos gobiernos se reclaman de izquierda, no han logrado todavía dibujar un camino claro y varios partidos de la misma tendencia carecen de una línea política definida, como ha ocurrido en el caso colombiano. El déficit ideológico en algunos de ellos es notorio, y se han dejado permear por la corrupción y el individualismo caudillista. En términos más precisos, podemos decir que viven del día a día, arrastrados por los acontecimientos o sea que su accionar depende de una táctica a corto plazo y no de un pensamiento estratégico.

Sin embargo, nunca antes la izquierda continental había gozado de tanta simpatía de sus pueblos como en esta década inicial del siglo XXI. Para lograr en el futuro  un triunfo popular se requiere una fuerte lucha a favor de la democracia, previa unión de las fuerzas que marchan en la misma dirección, oponerse al dominio de gobiernos oligárquicos, impulsar una  profunda reforma agraria, el fortalecimiento del sindicalismo y la equidad social.

No hay duda de que la actual crisis global ha despertado a centenares  de millones de personas que hoy expresan  serena o airadamente su descontento con muchas de las “democracias” gobernantes, como ocurre en la Europa capitalista y se enfrentan  a los despotismos  del norte de África y del Medio Oriente.

Semejante a los acontecimientos de mayo de 1968, la juventud encabeza hoy  movimientos de masas que reclaman libertades reales y nuevos modelos económico-sociales capaces de resolver el problema más urgente y decisivo, el del desempleo. Por ello exigen “ ¡La democracia real ya!”. El grito parece contradictorio pues se entona en países donde la “democracia liberal” ha reinado durante muchos años, con elecciones libres que eligen sus gobernantes en fechas indicadas en la Constitución. No obstante las dificultades crecen y se tornan más dramáticas e insoportables. No se trata solamente de cuestiones económicas sino de  una crisis que afecta sus existencias por todos los flancos, produciéndoles desazón y angustia.

En España, Francia e Italia, para no hablar de Grecia y Portugal las manifestaciones se agigantan. No han sido convocadas por determinado partido, sino por jóvenes anónimos a través de los medios electrónicos, de facebook, twitter, etc,  Están académicamente bien preparados ,  han estudiado por años y muchos tienen un diploma bajo el brazo. Desvirtuando la tesis de que la educación es el camino del éxito y de un futuro seguro y digno. Pertenecen a diferentes clases sociales. Algo semejante comienza a ocurrir en los EE.UU.

La crisis mundial es tan profunda y vasta que algunos comienzan a preguntarse si no presenciamos el surgimiento de un nuevo sistema social de nombre desconocido, distinto al capitalismo. 

viernes, 15 de julio de 2011

Claves Literarias

En los últimos años, la academia sueca ha acertado más que en otras ocasiones en la escogencia de los escritores que merecían el Premio Nobel. Destacamos a José Saramago (Portugal), en 1998; J. M. Coetzee (Sudáfrica), en el 2003; Doris Lessing (Gran Bretaña), en el 2005; Orhan Pamuk (Turquía), en el 2006; Mario Vargas Llosa (Perú), en el 2010.

John Maxwell Coetzee es novelista y ensayista. En algunas de sus obras combina estos dos géneros, como ocurre en el tercer tomo de su autobiografía Verano. Pero en esta ocasión nos referiremos a Mecanismos internos (Mondadori. Colombia. 2009), que recoge sus ensayos escritos entre el 2000 y el 2005 e incluye desde Beckett y Bellow hasta Márai y Whitman, pasando por Faulkner y García Márquez. Como el título del libro lo sugiere, su objetivo es descomponer, separar, desvelar las tendencias, los estilos, las estructuras de que están construidas las obras de los grandes maestros. Resulta útil para quienes aspiran a seguir el camino de las letras, para los estudiantes de literatura o simplemente para los que gozan de los placeres de la palabra. Un gran escritor hablando de sus pares o estrictamente contemporáneos o que ya han sido consagrados por la crítica y la fama.

"(Este libro) resulta útil para quienes aspiran a seguir el camino de las letras, para los estudiantes de literatura o simplemente para los que gozan de los placeres de la palabra."

Poco sabíamos de Italo Severo, Robert Walter, Bruno Schulz, Hugo Claus, N. Gordimer, V. S. Naipaul. Los lectores de Coetzee ya habíamos leído sus ensayos anteriores, Costas extrañas, publicados entre 1986 y 1999, en que se ocupa de algunos de los clásicos como Daniel Defoe, Rilke, Kafka, Dostoievsky, Borges, Musil. Algunos de estos textos fueron en un comienzo conferencias o reseñas para el prestigioso New York Review of Books.

En Mecanismos internos, se ocupa, además del análisis de sus obras, del relato de sus vidas, trágicas para algunos o de varios familiares cercanos, como el caso de la esposa de Svevo, que vivió escondida durante los años de la Segunda Guerra Mundial (era judía) y de otros que fueron fusilados por los nazis. Se ocupa de W. G. Sebald, de quien ya hemos hablado en esta columna a propósito de su libro Camposanto, que resulta la revelación de un gran escritor hasta entonces desconocido para nosotros. El análisis de las obras incluye el de su tiempo, convulso y violento, que muestra el esfuerzo que exige la destrucción de ese mundo vivido y el nacimiento de otro, sin que podamos decir que este nos promete una existencia más tranquila y bondadosa.

Walter Benjamin es el autor de Los pasajes, un libro extraño y complejo que se inspira en el descubrimiento de Baudelaire de los bulevares parisinos (en este caso, bulevares internos) y de un nuevo personaje que podíamos traducir torpemente como el veedor o el novelero, para quien los grandes almacenes se convierten en escenarios de un andar que estimula al ocio y al consumismo y que muestra el reinado del mercado. Libro plagado de citas de otros autores, intercalados con sus propios pensamientos epigramáticos, en que condensa la economía capitalista de entonces (1938) y las nuevas formas de ver ese mundo.

William Faulkner (Falkner es su verdadero apellido) visto por sus biógrafos es uno de los mejores ensayos de Coetzee. Nadie había descrito como aquel el profundo Sur de EE UU con tal prosa, brillante e incisiva, aunque en algunos momentos ampulosa. La luz de agosto es una de las grandes novelas del siglo XX: “Una clase de novela que él inventó, con sus inigualables recursos retóricos para enlazar pasado y presente, memoria y deseo” (Coetzee).

Coetzee dice del estilo de nuestro Premio Nobel: “Su estilo verbal suele ser ágil, enérgico, innovador y muy característico de él”. Destaca la deuda que García Márquez tiene con el escritor japonés Yasunari Kawabata, autor de la novela corta La casa de las bellas durmientes (1961). Un anciano todavía alucinado por el sexo de las bellas jóvenes que duermen tranquilas a su lado, de bocas anhelantes. Muestra la cercanía de Memoria de mis putas tristes con su novela anterior El amor en los tiempos del cólera.

domingo, 3 de julio de 2011

Filosofía del lobo (XIX)

Thomas Hobbes nació en Masnelbury en 1588 y murió en 1679, es decir, 90 años después. Contemporáneo de la Revolución Inglesa y de la dictadura de Cromwel. Su reflexión sobre estos graves acontecimientos en Inglaterra lo convirtió en filósofo del Estado y del Derecho, uno de los mayores de la historia.

Su poderosa mente quiso abarcarlo todo, desde la lógica y la física hasta el funcionamiento de los órganos humanos. Realizó un análisis profundo de la sociedad, elaboró principios que permanecen como guías para comprender la conducta de los individuos y de los pueblos.

"Para Hobbes, resulta claro que los hombres no pueden permanecer en el estado de naturaleza, sino salir de él y alcanzar un estado jurídico". 

El espacio que le dedica Hegel a Hobbes en su historia de la filosofía es corto. Pero plantea en breves párrafos lo esencial del pensamiento de este creador de una nueva visión del hombre y del Estado. Fue el autor de una de las máximas más certeras sobre los seres humanos: “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre). Señaló el estado de naturaleza como el primer estadio de los seres humanos en el umbral de la historia, donde predominaba la lucha de uno contra todos y de todos contra uno, la ambición incontenible de dominar unos a otros, de sobreponer el apetito y el impulso de cada uno al de los demás, hasta el punto de afirmar que la igualdad de los hombres se manifiesta en la capacidad para matar al otro.

Escribió una panorámica de la filosofía, Elementos de filosofía. Su primera parte, De corpore, sobre la lógica y la metafísica y la mecánica, fijándose en las relaciones entre el movimiento y la magnitud. En la segunda parte, de la naturaleza del hombre, De homine, y la tercera del Estado, De cive. Su libro más famoso El Leviathan (1651), que fue prohibido, a mi manera de ver no ha sido suficientemente estudiado, a pesar de que la bibliografía sobre Hobbes no deja de crecer.

“La sociedad y el Estado son para Hobbes, lo absolutamente supremo y lo sencillamente predominante por encima de la ley y la religión positiva” (Hegel. Lecciones sobre la historia de la filosofía. T. lll p. 332. FCE. 1955). Como los lectores comprenderán esto era algo inusitado y todo lo contrario a lo aceptado hasta entonces, que no se compadecía con lo enseñado en las sagradas escrituras y el Derecho vigente. Al restarle autoridad a la religión cristiana y al Derecho positivo, pretendía Hobbes reducir la comunidad del Estado y la naturaleza del poder político “a principios que se hallan dentro de nosotros mismos y que reconocemos como propios”, lo que significa que surgen dos principios contrapuestos: la obediencia pasiva de los súbditos al rey (o al regente o soberano), cuya voluntad se torna absoluta y que se sustrae a “toda otra ley”, y el razonamiento que contiene nuestras propias determinaciones y que se llama “la sana razón”.

Lo anterior contrasta con las continuas citas de La Biblia que hace Hobbes en sus escritos, por ejemplo, el leviatán, que es en la sagrada escritura “la mayor de todas las bestias”, la utiliza para referirse al Estado. Esta obra es, sin duda, uno de los alegatos más serios que se han escrito a favor del absolutismo. La igualdad de los hombres no surge de su fortaleza, sino de la igual debilidad de todos ellos. Su debilidad debe ser compensada por el poder del Estado, capaz de rechazar la fuerza del otro con la fuerza del soberano. Entonces “el origen de toda sociedad civil hay que buscarlo en el temor mutuo de todos”. Su raíz profunda se funda en el egoísmo. Así asegura la vida, la propiedad y el goce. Son fines puramente terrenales, que no toman en cuenta, como en los tiempos modernos, la libertad del espíritu o la dignidad y la autonomía de los hombres, sin embargo, al estado de naturaleza opone el estado de razón, consistente en que el hombre se sepa dominar y sepa dominar sus impulsos inmediatos. Para Hobbes, resulta claro que los hombres no pueden permanecer en el estado de naturaleza, sino salir de él y alcanzar un estado jurídico. La manera principal para ello es acatar la ley de la razón que no es otra que la defensa de la vida propia para ganar y salvaguardar la paz.