lunes, 25 de junio de 2012

Los años a la par de las estaciones


Hace algunos años leí la trilogía novelística sobre Nueva York del escritor Paul Auster. A mi manera de ver, un buen escritor, pero no un gran escritor. Intentaba una técnica literaria original, que a ratos distraía, pero su prosa no me pareció sobresaliente. Sin embargo, atraído por la propaganda y las notas de algunos críticos, compré y leí su última obra Diario de invierno ( Anagrama. Barcelona. 2012 ). Como su título lo sugiere, se trata de un diario que se convierte en autobiografía. Este libro me gusta más que los anteriores.

La primera anotación la hace el autor sobre algo que le ocurre al personaje que, sin duda, no es otro que el mismo. Cuando éste tiene seis años. Se despierta y se dirige con los pies desnudos a la ventana en una mañana en que cae la nieve, que ya comienza a poner blancas las ramas de los árboles frente a la ventana de la casa.

“En cierta manera el tema de la autobiografía resulta ser no tanto la vida sino la preparación para la muerte.”


El invierno es el final de las estaciones. Los pies desnudos es el comienzo de la vida y la casa, el lugar en que vivirá hasta el final de sus días. Esos días se sucederán como las lluvias, las hojas secas del otoño, o los copos de nieve. Igualmente las habitaciones, los edificios o las casas del campo o de las grandes ciudades. Una característica de esta novela es que a la par que se señalan los años del personaje, describe los lugares donde el escritor vive, o mejor, escribe, pues ésta es su pasión, incluso algo más, su necesidad para existir.

En cierta manera el tema de la autobiografía resulta ser no tanto la vida sino la preparación para la muerte. Sabemos que estamos vivos, pero que, quizá, de repente, o tras una larga agonía, nos hundiremos en la nada. Desde luego que la cuestión no surge en todas las páginas, pero lo presentimos.
 
Auster nos prepara para aceptar el final, Sobre todo con los relatos breves de la muerte del padre, primero y luego de su madre. Sobre todo cuando cuenta el accidente automovilístico que lo lleva a él, a su esposa y a su hija, a pocos metros de la muerte. Luego con sus reflexiones sobre el infarto cardiaco que sufre a los 50 años, que lo derrumba en medio del dolor y en la soledad del cuarto. Sin embargo, no vienen acompañadas del temor a morir. Al contrario, se siente tranquilo y piensa rápidamente que quizá la muerte no es tan mala como creíamos. Descubre que “cuando a una persona le llega el momento de morir su ser se muda a otra zona de la conciencia donde es capaz de aceptarla”. Luego cambia de opinión cuando aullaste de terror, tirado en el suelo, porque la muerte estaba dentro de ti y no querías morir. Su entusiasmo por el béisbol a los siete años se convirtió para él “en la cima de la felicidad, lo más grande que podías hacer con tu cuerpo”.

Después vendrá el momento más complejo de su vida, el despertar de su sexua-lidad y la de toda su generación. El constreñimiento en el hogar y sobre todo en la universidad, en una época muy conservadora en la política y en las costumbres de los Estados Unidos, luego vendrán las relaciones de chicos y chicas que se convertirán en el libertinaje del sexo, las drogas y el alcohol. Sus primeras excursiones en busca de las putas. Del amor-dinero, pasando por la ardorosa masturbación de adolescentes. Varios son los episodios que conocemos al respecto, unos alegres, otros, sombríos. En lugares sórdidos o hermosos, como en las orillas del Sena, en la ciudad de la Luz y del amor. Y todo esto en medio de los fracasos matrimoniales, el nacimiento de los hijos, etc.

Vale la pena mencionar a Sandra, de “cuerpo majestuoso”, la prostituta inolvidable: hizo de cada encuentro unas horas de ternura, de cariño, de entrega. Capaz de acompañar al periodista, al escritor, al profesor, a recitar en la cama los versos de Baudelaire. “Fue uno de los momentos más extraordinarios de mi vida, de los más felices, e incluso seguiste pensando en Sandra cuando regresaste a Nueva York.”

¿Lo que nos dice Auster es lo mismo de siempre? Creemos encontrar en su relato no otras verdades pero sí un acento distinto, otro ritmo, otro eco de la misma angustia, otra sed, otra memoria, un tiempo impulsado por el viento de los años vividos.

domingo, 17 de junio de 2012

El universo de Kant (XXV)


Pocos filósofos – aunque es una cualidad de la filosofía – han abarcado tanto horizonte como Manuel Kant. Su mirada logró envolver el espacio cósmico y encontrar en este las claves de su formación y desarrollo. Apoyándose en los descubrimientos matemáticos y físicos de Newton y Laplace, Kant afirma que los astros y las estrellas que pueblan el universo no son creación directa de Dios, sino derivados de nebulosas incandescentes que se transformaron  en masas sólidas o gaseosas que giran por el espacio.  En uno de los planetas ha surgido y habitado una extraña y hasta ahora única especie de seres inteligentes, llamada humana.


“La segunda parte de la filosofía de Kant es la más celebrada y reconocida por los filósofos idealistas, pues su tema principal es el de la moral y la ética.” 


Esta preocupación convierte a Kant, en la primera etapa de su pensamiento, en un estudioso e investigador de las ciencias naturales .Por ese entonces comienzan a aparecer  ciencias especializadas, como la geología, la embriología, la fisiología vegetal y animal, la química inorgánica y orgánica, hasta llegar hoy a la física atómica, que significa un avance enorme en el conocimiento de la materia. En este período Kant escribe uno de sus primeros libros, Historia natural universal y teoría del cielo ( l755), dedicado al estudio del sistema  solar. Dando comienzo con él a la historia de la Tierra. Presenta las primeras hipótesis sobre el origen de las mareas  y la velocidad diaria de la Tierra en el espacio, fundamentando algunas de las tesis de Copérnico y Galileo En antropología expone la  idea de la historia natural de las razas. Engels anota que por primera vez Kant hizo temblar la tesis de que no existía historia alguna de la naturaleza.

En la filosofía de entonces (no solo la kantiana), predominaba la afirmación  de que las leyes mecánicas regían la materia y que lo existente tenia una sola causa, Dios.

La segunda parte de la filosofía de Kant es la más celebrada y reconocida por los filósofos idealistas, pues su tema principal es el de la moral y la ética. Con  sus trabajos sobre la Crítica: La crítica de la Razón pura, La crítica de la razón práctica y La Critica del juicio,  pasó a la historia del pensamiento humano.

 Kant entra al terreno del agnosticismo al distinguir “la cosa en sí”, del simple “fenómeno”. Es decir, que no podemos tener un conocimiento teórico de “las cosas en sí”, pues son cognoscibles solo los “fenómenos”. El pensamiento del filósofo de Königsberg es extraordinariamente rico y diverso y uno de los más profundos. Su análisis sobre los juicios distingue los juicios analíticos, de los sintéticos y  descubre los juicios sintéticos a priori, una síntesis de los anteriores. Muestra la existencia  en el hombre de tres facultades cognoscitivas fundamentales: la sensibilidad, el entendimiento y la razón.  O sea la facultad de sensación; el entendimiento, la facultad de conceptos y juicios; la razón, la facultad del pensar especulativo que se eleva hasta las ideas, que son conceptos de la razón sobre la unidad  absoluta de la condición de todos los fenómenos. Los juicios sintéticos a priori son posibles en la ciencia natural gracias a las categorías, conceptos del entendimiento independientes de la experiencia.

No tenemos espacio para referirnos  a otros aspectos de su mente prodigiosa, ni  a su espíritu al servicio del hombre libre. El mismo hizo de sí un retrato magistral, que citaremos a continuación : “Yo soy un investigador vocacional. Siento en mí la sed por conocerlo todo y la inquietud por extender mi saber, así como la satisfacción que me produce cada nuevo descubrimiento. Hubo un tiempo en el cual creía que solo esto podía dignificar a la humanidad y menospreciaba por ello al  vulgo ignorante. Rousseau fue quien me desengañó. Aquella deslumbrante superioridad se desvaneció y aprendí a honrar al ser humano. Ahora me consideraría el más inútil de los trabajadores, si no creyera que  mi tarea reflexiva puede proporcionar a los demás algún valor, cual es el establecer los derechos de la humanidad”.

martes, 12 de junio de 2012

La era de Kant ( XXIV )


En la Alemania del siglo XVIII, descrita en artículo anterior, nace en la ciudad de Königsberg, en 1724, uno de los pensadores que deslumbrará la historia de la filosofía mundial : Inmanuel Kant, en una familia de artesanos. Murió en la misma ciudad donde nació en 1804.,sin salir de ella.. Fue profesor universitario toda su vida y estudió y enseñó numerosas materias, entre ellas teología, lógica, cosmología y otras ciencias naturales. Hegel, quien es el autor que nos acompaña en la elaboración de estos apuntes, hace un chiste que se puede aplicar a Kant: “tenemos los alemanes toda clase de rumores dentro y fuera de la cabeza, pero preferimos meditar con el gorro de dormir puesto”.


“La filosofía de Kant ha sido llamada la filosofía crítica, por cuanto se propone ser una crítica de la facultad de conocimiento, pues antes del conocimiento es necesario investigar la capacidad para conocer”.


Kant inicia una nueva etapa de la filosofía europea, la filosofía clásica alemana, en unión de los filósofos Fichte, Schelling y Hegel. El aporte de este tramo de la filosofía fue la elaboración de las leyes de la dialéctica idealista, considerada como la teoría del desarrollo y del cambio permanente del mundo y del universo.

La característica que define la filosofa kantiana “es que pone la conciencia del pensamiento en su subjetividad: es decir, de una parte, contra la objetividad; de otra parte, como la finitud y el desarrollo progresivo de determinaciones finitas”, deice Hegel. Kant destaca la libertad del sujeto, postula que el contenido mismo del pensamiento sea la idea, concebida como unidad del concepto y la realidad. Que el pensamiento puede llegar por la vía del razonamiento a concebirse no como algo contingente, sino como algo absoluto de suyo.

Dios para Kant no puede encontrarse en la experiencia: ni en la experiencia exterior, pues podía buscarse a Dios por todo el cielo sin encontrarlo, ni en la experiencia interior, aunque los místicos, los visionarios. pueden descubrir dentro de sí mismos muchas cosas, entre ellas a Dios, es decir, lo infinito. Ve pues a Dios como un postulado de la razón práctica. Lo que hay de verdad en la filosofía kantiana – agrega Hegel – es el reconocimiento de la libertad. Desde luego que ya Rousseau había visto en la libertad lo absoluto. Los franceses ( Rousseau ) conciben este problema desde el punto de visto de la voluntad y Kant más bien desde el teórico.

Kant le dará a la lógica un desarrollo enorme e inesperado, va mucho más allá que Aristóteles. Descubre nuevas categoría y a las antiguas les da mayor profundidad como ocurre con el tiempo y el espacio. La categoría de los conceptos sintéticos a priori tendrá sitio especial en la historia del pensamiento.

La filosofía de Kant ha sido llamada la filosofía crítica, por cuanto se propone ser una crítica de la facultad de conocimiento, pues antes del conocimiento es necesario investigar la capacidad para conocer. Lo que parece de simple sentido común, como muchas otras grandes ideas de la filosofía, constituyó un verdadero hallazgo para Kant. Según esto el conocimiento es presentado como un instrumento, como una manera de apoderarnos de la verdad. Se debe averiguar previamente si el pensamiento es capaz de dar lo que se exige de él. Hegel lo explica así: debemos conocer la facultad cognoscitiva antes de conocer. No es posible apoderarnos de la verdad antes de la verdad misma. Es un paso grande e importante el que da Kant al someter a investigación el conocimiento.

Hegel considera que la filosofía kantiana “es teóricamente la Ilustración en el plano metódico, basada en la tesis de que el hombre no puede conocer ninguna verdad, sino solamente los fenómenos, siguiendo las huellas de Locke y de Hume; hace penetrar la ciencia en la conciencia, con ayuda de las categorías que denotan la actividad sintetizadora del pensamiento. ( continuará ).

martes, 15 de mayo de 2012

Metamorfosis de una palabra


El mundo ha cambiado mucho. Más de lo que creemos. Y no se tratan de cambios pasajeros o poco profundos, sino medulares, que tienen que ver con su pasado y su porvenir, su estructura y su esencia.

Son numerosos los escritores, poetas, sociólogos, filósofos, que escrutan el porvenir, el camino y el tránsito de nuestro tiempo. Algunos ponen estos análisis en la cuenta de las izquierdas, del marxismo, mas la gama de los críticos es mucho más amplia y abarca todos los continentes. Esto indica que nos acercamos a una mutación aún más profunda que modificará radicalmente la organización de la sociedad humana. La sociología y la filosofía, la técnica y la ciencia, se han convertido en disciplinas fundamentales para comprender el mundo y la nueva condición humana de nuestros días.

“La cultura es diversión y lo que no es divertido no es cultura”

Entre los libros que avanzan por estos caminos mencionamos el último de Mario Vargas Llosa La civilización del espectáculo (Alfaguara. Colombia. 2112), autor que ha sido calificado de derecha. Sin embargo en esta obra crítica el sistema capitalista, cuyo progreso moderno, ahora lo sabemos, tiene a menudo un costo destructivo que pagar (…)” y no siempre contribuye a rebajar la pobreza, sino a ampliar el abismo de desigualdades entre países, clases y personas”. En la mayoría de los casos Vargas Llosa toma de otros autores sus argumentos para criticar el capitalismo contemporáneo. Comienza citando al gran poeta T. S. Eliot, al ensayista George Steiner, y sobre todo al filósofo marxista francés Guy Debord, cuyo libro de 1967, La sociedad del espectáculo (Gallimard.París.l992) comenté en esta columna con el título de El espectáculo . Y Una obra reciente La cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada (Anagrama. Barcelona. 2010) de los autores Gilles Lipovetsky y Jean Serroy.

El libro del premio Nobel se basa sobre todo en el de Debord, que lleva incluso un título semejante. Solo cambia la palaba sociedad por civilización. La diferencia de contenido entre los dos textos está, según Vargas Llosa, en que el francés de apega al marxismo y “La Civilización del espectáculo está ceñida en cambio al ámbito de la cultura, entendido no como un mero epifenómeno de la vida económica y social, sino como una realidad autónoma, hecha de ideas, valores estéticos y éticos y obras de arte y literarias que interactúan con el resto de la vida social y son a menudo, en lugar de reflejos, fuentes de fenómenos sociales, económicos, políticos e incluso religiosos “(Tesis bastante parecidas a las de Pierre Bourdieu que expuse recientemente en mi columna de este periódico, “El campo literario” , # 343)

El tema principal de Vargas Llosa es el de que la verdadera cultura está desapareciendo, que la palabra que fue la columna vertebral de la conciencia se encuentra, como anota Steiner, “ en retirada”. Ahora la palabra está cada vez más subordinada a la imagen. Y también a la música de las nuevas generaciones, pop, folk o rock, un campo de estridentes vibraciones. “¿Qué efecto podría tener en las intimidades de nuestro cerebro esta musicalización de nuestra cultura?”. Siguiendo a Steiner agrega que el desarrollo de la ciencia ha ido revelando dimensiones insospechadas de la vida humana, del mundo natural, del espacio y creando técnicas capaces de alterar y manipular el cerebro y la conducta del ser humano. 

Apoyándose en Debord, quien desarrolla la tesis de Marx de la alienación, “la ilusión de la mentira convertida en verdad”, como producto de la sociedad capitalista, donde las mercancías son los verdaderos dueños de la vida, “los amos a los que los seres humanos sirven para asegurar la producción que enriquece a los propietarios de las máquinas y las industrias que fabrican aquellas mercancías”. Admite que “El espectáculo – como dice Debord – es la dictadura efectiva de la ilusión en la sociedad moderna”. Lo que trae como consecuencia un empobrecimiento de lo humano. Hemos entrado así en una “genuina cultura de masas”, el Mainstream, de que habla el sociólogo francés Fréderic Martel. Su intención es divertir y dar placer, posibilitar una evasión fácil para todos, sin necesidad de formación alguna, sin referentes culturales.

Vargas Llosa da algunos ejemplos de la “cultura” actual: las telenovelas brasileñas y la películas de Bollywood, los conciertos de Shakira, que no pretenden durar más tiempo que el de su representación. “La cultura es diversión y lo que no es divertido no es cultura”. La palabra cultura se ha transformado en “contra-cultura”.

jueves, 10 de mayo de 2012

Camino de la izquierda colombiana


“Colombia en los últimos 60 años ha tenido guerrillas fuertes y partidos de izquierda débiles, muchos y muy divididos”. Con estas categóricas palabras el historiador Jorge Orlando Melo inició su columna de El Tiempo (Los dilemas de la izquierda ( 28 / 4 / 2012 ). El momento político en que ha sido escrita es oportuno, pues surge cuando asistimos a un nuevo intento de la izquierda de re-estructurar sus fuerzas dispersas y erráticas.

La tesis central del artículo toca el punto decisivo: ¿para avanzar debe abandonar la lucha armada o perseverar en el intento? Si se crean nuevas organizaciones o movimientos que aglutinen los diversos grupos y si se aspira a conformar un partido unido de izquierda, poderoso en número de militantes y claro en sus objetivos inmediatos, debe decidir si transita por una vía desprovista de violencia armada o insistir en ella, para la toma del poder, .l Si retomamos la afirmación de Melo de que la debilidad actual de la izquierda colombiana se debe a que está vinculada a la guerrilla, concluiremos que el camino fructífero es el pacífico, el de las luchas constitucionales y legales.

El historiador nos recuerda la afirmación de Gilberto Vieira en la entrevista que le concedió en l988 a la ideóloga Marta Harnecker: “Reivindicamos como justa la lucha armada y estamos también en la vía que llaman pacífica”. Una clara formulación en favor de la combinación simultánea de la lucha armada y la lucha legal. En mi opinión, 24 años después, los hechos demuestran que era una combinación equivocada de las formas de lucha. Y que es hora de la izquierda de cambiar la estrategia. Buscar la paz, sin que esto signifique una rendición ante el poder gobernante, pero sí el compromiso de las partes de respetar honestamente los acuerdos que se pacten en una negociación.

Hemos sido sorprendidos con la aparición de “La marcha patriótica”. Una enorme manifestación en la Plaza de Bolivar de Bogotá, con gentes venidas de todas las regiones de Colombia y de diversas condiciones sociales y etnias, si bien con objetivos poco claros, salvo la inconformidad social y el anhelo de cambio. Pasará algún tiempo para que podamos conocer el contenido de sus ideales políticos, su equipo dirigente y su verdadera posición frente al problema del conflicto interno que enfrenta a nuestra sociedad desde hace décadas.

Esperamos que la llamada “Marcha Patriótica” contribuya a lograr la paz en Colombia y encauce sus luchas por la vía democrática, pues repetir la trágica experiencia de la “Unión Patriótica”, conduciría a la izquierda a una derrota prolongada.

jueves, 3 de mayo de 2012

El chillido de la tortuga


Somos de Occidente, estamos en el lado opuesto del planeta donde viven los japoneses. Durante siglos hemos sido diferentes. Diferentes geográficamente. Ellos viven en el mar del Japón, asentados en centenares de islas. Nosotros entre dos océanos ( los mayores que existen), aunque en realidad no hay sino un solo océano y un solo mar, ardiente cuando el sol lo toma de frente, frío cuando se acerca a los polos , convertido en miles y miles de toneladas de hielo que ya comienzan a derretirse, una de cuyas últimas hazañas fue derribar el Titanic y sepultarlo en el fondo inescrutable del mar; nuestra tierra, en cambio, amplia, inmensa, fornida, con superficies otrora verdes, a veces más que las aguas marinas, cuando no blanca con pequeños conos de nieve o de torpes arenales que la envuelven con su manto gris y desagradable.

Pero la diferencia geográfica no es la más importante. Somos humanamente distintos. Si los miramos serenamente, poco a poco, comprenderemos que se trata de otro pueblo, de otra manera de vivir, de sufrir, de hacer el amor. Lo ideal sería visitarlos, dada la distancia no es fácil, pero existe un puente para llegar a ellos, a su idiosincrasia. Son las historias que relatan sus libros, sus delicados poemas, la lentitud y al mismo tiempo la fuerza de sus pueblos, que sentimos desde la lejanía.

"Kuwakami es una escritora que describe minuciosamente los utensilios, las comidas, las costumbres, de su nación milenaria, en cortos relatos donde el amor florece como las plantas..."  

Uno de esos libros verdaderos es Abandonarse a la pasión , de la escritora japonesa Hiromi Kawakami ( Barcelona 2011. Acantilado ). Se trata de ocho relatos “ de amor y desamor” ; o mejor, de uno solo, ocho momentos de un solo drama de amor. De amor en ocasiones intenso y violento, en un ámbito para nosotros desconocido y por ello extraño.

“Lluvia fina”, nos coloca en el camino de lo que vendrá. Este breve relato con que se inicia el libro, nos entrega una prosa sencilla y clara, en extremo sugerente, que abre la ventana de nuestra imaginación y de nuestros deseos ocultos. La autora logra combinar lo objetivo con lo que apenas podemos presentir, porque lo adivinamos, aunque no seamos plenamente conscientes de ello. Mezaki y Sakura van por caminos solitarios mientras cae la llovizna, después de comer los platos típicos del lugar y beber varias botellas de sake, el sabroso y fuerte licor japonés. Caminan juntos cogidos de la mano y tropezando sus caderas. Aunque se han encontrado casualmente, sienten la atracción de los sexos. Sakura tiene deseos de orinar, se adentra en un matorral, mientras Mezaki observa interesado los movimientos y ruidos de la amiga. “’¿Te encuentras bien Sakura , sigues ahí?. Sí estoy aquí. Sigo aquí. En cuanto la orina salió toda de golpe el chorro caía encima de las hojas y las mojaba como la lluvia. Te echo de menos, dijo la voz de Makazi. Yo también te echo de menos, incluso ahora. El azul oscuro del cielo se había aclarado un poco más. La lluvia seguía cayendo. Ni más rápida ni más lenta”.

Kuwakami es una escritora que describe minuciosamente los utensilios, las comidas, las costumbres, de su nación milenaria, en cortos relatos donde el amor florece como las plantas de los pequeños jardines de los templos o de los bordes de las avenidas. El amor surge de pronto en las parejas, durante el trabajo, en la oficina, en el autobús. Ciertos amores van adquiriendo una fuerza inmensa, que de caricias delicadas pueden transformarse en fuentes de dolor-placer, que nosotros torpemente llamamos sado-masoquistas. Como ocurre en el cuento “El canto de la tortuga”. Yukio y su amante, que apenas se conocen, resuelven compartir sus vidas en un pequeño apartamento donde tienen una pecera en que habita silenciosa una tortuga que, de repente, lanza un corto chillido, como si fuera consciente de lo que sus amos hacen y quisiera protestar por ello, principalmente cuando Yukio le hace daño a su compañera y esta le responde con ese placer que produce dolor. En ocasiones eran solo palabras de Yukio, no propiamente groserías o insultos pero sí palabras como éstas : “No quiero que me arrastres al agujero donde estás. Yo sabía a que se refería. Si dejaba que lo tocara, Yukio se hundíría conmigo en el lugar de las cosas inciertas e inacabadas. Le abría pegado algo de mí, como si sufriera una enfermedad contagiosa. Pero de pronto se recuperaba y volvía a hacerme el amor brutalmente.”

La tragedia del suicidio se repite en los relatos. En ellos las víctimas se unen a los mitos de sus religiones misteriosas, cuando las almas viven por centenares de años, esperando el rencuentro amoroso. Dos de los más bellos relatos son : “El pavo real” y “El insecto dios”. El insecto de bronce que les ayuda a entender que el cuerpo y la mente son inseparables, una misma cosa.

lunes, 23 de abril de 2012

El campo literario


El surgimiento de un nuevo y potente pensador o artista conmueve justamente al extenso mundo de la cultura. En estos días se han conmemorado los 10 años de la muerte del sociólogo francés Pierre Bourdieu (1930 -2002). Periódicos, revistas, seminarios, libros, se han publicado tratando de explicar sus principales aportes al estudio no solo de la sociedad, como correspondería a un sociólogo, sino de la literatura, el arte y la ciencia.

Pierre Bourdieu hace parte de una fila de intelectuales franceses, entre ellos, Sartre, Foucault, Derrida, que han desarrollado el pensamiento europeo en la segunda mitad del siglo XX, con nuevas concepciones, inspirándose en Marx, Nietzsche, Freud, Heidegger. Sartre y Bourdieu las aplicaron a estudiar como un ejemplo, entre otros temas, la existencia y la obra de Flaubert, que les permitió, al primero, escribir una biografía descomunal en varios tomos y al segundo, una de sus obras fundamentales Las reglas del arte. (Anagrama. Barcelona. 1997).

"Para Pierre Bourdieu resulta necesaria y difícil la ruptura con el pensamiento de Estado, que está presente hasta lo más íntimo de nuestro pensamiento."

Como sociólogo, Bourdieu busca encontrar un fondo “científico” que regula el proceso creativo, separándose de la teoría en boga de las causas económicas, geográficas, históricas, etc. sin caer en la tesis hermeneútica de Gadamer de que “la obra de arte representa un desafío lanzado a nuestra comprensión porque escapa indefinidamente a cualquier explicación y que opone una resistencia siempre insuperable a quien trata de traducirla en la identidad del concepto”.

Bourdieu plantea una reflexión original que le permite encontrar la génesis y la estructura del campo literario, que se forma a sí mismo, resultado de las tomas de posición de los artistas sobre las corrientes, movimientos y escuelas de la época, creando así su propio valor, es decir, autoconstruyéndose como artista, en este caso, como escritor. Apartándose de la afirmación de que la obra de arte es producto de la inspiración, del genio e inclinándose por la hipótesis de que es posible cimentar una ciencia de las obras.

Se trata de un pensamiento complejo, difícil de captar en toda su amplitud y profundidad. Crea una nueva terminología para explicar fenómenos que percibe en la sociedad y por lo tanto en la cultura contemporáneas, como el de “campo”, que extiende al campo literario, científico, político, del poder, habla del “capital” humano (no el puramente económico), simbólico, de las relaciones de unos campos con los otros, de la economía de los bienes simbólicos, de la “revolución simbólica”, etc. Su componente teórico resulta muy rico e interesante, que han aprovechado sus discípulos para resolver problemas de la vida real.

Es un sociólogo muy cercano a la filosofía. Como sociólogo toma en cuenta los hechos, los acontecimientos, las particularidades. En su libro Razones prácticas (Anagrama. Barcelona. 2007 ) que lleva como subtítulo “Sobre la teoría de la acción”. Escribe : “Todo mi propósito científico parte en efecto de la convicción de que solo se puede captar la lógica más profunda del mundo social a condición de sumergirse en la particularidad de una realidad empírica, históricamente situada y fechada”. En algunos temas es radical, por ejemplo, en el del Estado : “Proponerse pensar el Estado significa exponerse a retomar por cuenta propia un pensamiento de Estado, aplicar al Estado unas categorías de pensamiento producidas y avaladas por el Estado, por lo tanto a no reconocer la verdad más fundamental de éste”. O sea que las ideas que tenemos del Estado han sido producidas e impuestas por el mismo Estado, principalmente a través de la escuela. Cita al novelista Thomas Bernhard que en su libro Maestros antiguos (que dicho sea de paso, hemos comentado en esta columna y que aparece en mi reciente libro Crónicas Literarias). “La escuela es la escuela del Estado, donde se convierten a los jóvenes en criaturas del Estado, es decir, única y exclusivamente en secuaces del Estado”. Aunque Bourdieu reconoce que se trata de un párrafo con exageraciones, lo aprueba en lo esencial. Afirma que resulta necesaria y difícil la ruptura con el pensamiento de Estado, que está presente hasta lo más íntimo de nuestro pensamiento.

miércoles, 18 de abril de 2012

Vieira y su época

El poeta José Luis Díaz-Granados ha publicado un reportaje sobre Gilberto Vieira White, editado por la Secretaría de Cultura de Caldas, con motivo del centenario de su nacimiento. No se trata de una biografía del dirigente comunista colombiano, sino de un retrato de su vida cultural y de sus relaciones con los más connotados intelectuales y políticos de su tiempo, tanto del país como del exterior.

Vieira nació el 5 de abril de 1912, en Medellín, Antioquia, pero creció en Manizales, donde hizo sus estudios secundarios hasta el día en que el rector del Instituto Universitario de la ciudad, lo expulsó por sus ideas tempranamente revolucionarias. Pronto ingresó al Partido Comunista recién fundado, es decir, en1930. Al cual perteneció hasta su muerte, el 25 de febrero de 2000. Fue el dirigente máximo del PCC desde 1947 hasta 1991.Uno de los dirigentes comunistas del mundo que durante más tiempo ejerció el cargo de Secretario General.

Gilberto Vieira era hijo de una distinguida familia de la burguesía media, descendiente del jefe liberal Rafael Uribe Uribe, de una madre de ascendencia inglesa, White, y contrajo matrimonio con Cecilia Quijano Caballero. Su padre, Joaquín Vieira, perteneció al partido conservador. Su hermana Maruja Vieira es una de las poetizas colombianas más destacadas.

Entre las personalidades de la izquierda colombiana que más impresionaron al joven Vieira, están María Cano, llamada por su belleza y valentía la flor del trabajo, Ignacio Torres Giraldo, Tomás Uribe Márquez, fundadores del Partido Socialista Revolucionario (PSR), en los años 20 del siglo pasado, que luego se transformó en el Partido Comunista de Colombia, siguiendo las orientaciones de la Internacional Comunista, con sede en Moscú.

En 1924, antes de la fundación del Partido, se creó la primera célula comunista encabezada por el cronista Luis Tejada y el poeta Luis Vidales. En los años 30 surgen nuevos líderes de izquierda, con mayores conocimientos académicos, como Gerardo Molina y Antonio García. Y numerosas personalidades democráticas , tales como Baldomero Sanín Cano, Gabriel Turbay, Felipe Lleras Camargo, Y, desde luego, Jorge Eliecer Gaitán, líder del liberalismo social.

En sus conversaciones con Díaz-Granados, Vieira no hace grandes revelaciones, con excepción de la siguiente: “Un mes antes de su muerte, Gaitán llama a Vieira y le dice : Yo estoy convencido de que la oligarquía de este país no me va a permitir llegar a la Presidencia de la República. En este caso, yo voy a proponer la candidatura presidencial de (Dario) Echandía”. Sobre el presidente López Pumarejo Vieira anota :  “La verdad es que López Pumarejo, en mi opinión, ha sido el mandatario más importante que ha tenido Colombia en el siglo XX”.

Son numerosas e interesantes las opiniones de Vieira sobre los dirigentes soviéticos que conoció en su larga vida de militante comunista. En la página 52 observa: “Me impresionó de manera negativa, muy mal, la mediocridad de los dirigentes comunistas soviéticos… Malenkov era un personaje muy extraño, sombrío…” De Gorbachov añade : “Demostró una absoluta incapacidad para dirigir la situación que se creo con la perestroika: el caos completo en la Unión Soviética, lo cual aprovecharon muy bien sus enemigos”. Sobre Mao con quien conversó varias veces dice que la última vez le escuchó cosas muy extrañas Y, con unos argumentos y divagaciones muy raras, con cosas así como que “si ya habrían llegado las sociedades en otros planetas, que si eran sociedades primitivas o capitalistas”. Y que él se apresuró a decirle que seguramente eran sociedades comunistas. Pero también elogia a Chou-En Lai , a Liu-Shao-Chi y desde luego, a Fidel Castro y al Che Guevara. Da testimonio sobre intelectuales y artistas como Picasso, Rivera, Neruda, García Márquez y otros.

En resumen, el escritor Díaz-Granados termina afirmando en las entrevistas, que “Vieira, sin duda alguna, es el más notable político comunista de Colombia y uno de los más importantes revolucionarios de nuestra América, a lo largo de siete décadas de una entrega incondicional a la causa de los pobres del mundo”.

lunes, 26 de marzo de 2012

El diablo hace de las suyas

Transcurrían los últimos años del Conde León Tolstoi. Ya había escrito las obras que le otorgaron la inmortalidad. Pero su espíritu no estaba en paz. Por el contrario nunca había sentido tantos tormentos en su corazón: confundido y apesadumbrado. Poco tiempo después escaparía de su casa, Yasnaia Poliana, en las afueras de Moscú, con destino desconocido, huyendo de su mujer y de su angustia. Todo terminaría en una anónima estación de tren en 1910. Quizá no era su propia incertidumbre sino, también, la premonición de que el siglo que comenzaba sería uno de los más terribles de la historia humana.

El l9 de noviembre de 1889, terminó de escribir una novela corta que tituló El diablo (Galaxia Gutemberg. Barcelona. 2006) en que une la pasión de la carne con el sentimiento religioso. La historia es sencilla y trágica. Yevgueni Irténev es un joven aristócrata ruso, elegante, inteligente, buen mozo, con brillantes estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Petersburgo. Poseía una gran fortuna; la vida le auguraba una espléndida carrera. Tenía entonces 26 años. No solo atraía su presencia sino sus cualidades morales. “Cuánto más se lo conocía más cariño se le tomaba”.

Las primeras páginas de la novela las dedica el autor a describir la hacienda, las labores del campo, la vida de los campesinos que viven en ella por la gracia del patrón. No son los miserables siervos de Dostoievski, sujetos a la dura voluntad del Señor, sino campesinos alegres. “El día siguiente era la Trinidad. Hacia un tiempo hermoso y las mujeres de la aldea que, según la costumbre, habían ido al bosque a trenzar coronas de flores, a la vuelta pasaron por la casa señorial y se pusieron a cantar y bailar”.

Con el correr de los días surge en el joven Yevgueni una inquietud que se va convirtiendo en problema: necesita el lecho de una mujer hermosa y sana, que él considera imprescindible para su salud y libertad intelectual. Desde luego que él no estaba virgen. En la universidad había tenido sus aventuras amorosas, una que otra costurera, pero nunca se había convertido en un libertino. Sabía que ahora tenía a su disposición numerosas robustas campesinas de su hacienda que estaban dispuestas a satisfacer las ansias y placeres del señor. Pero en su nueva condición prefería una relación estable y seria, propia de un noble y rico propietario de tierras, cultivos de remolacha, caballos y ganado . Y desde luego, de extensos y bellos bosques que alimentaban los arroyos y pozos del lugar.

Mas comprende que no debe ir a la ciudad en busca de algo que tiene suficientemente a su disposición. En los caminos del bosque encuentra una muchacha con la blusa blanca, bordada, una falda de color rojo, descalza, lozana, firme y hermosa que le sonreía tímidamente. Averigua que su marido vive en la ciudad, como un soldado y decide hablarle. Las citas no se hacen esperar. La joven no se siente obligada. Por el contrario, la alegra y entusiasma las caricias del patrón. En cuanto él, ha terminado su abstinencia y conquistado “la libertad de pensamiento, para dedicarse tranquilamente a sus asuntos”.

El joven aristócrata se casa con Liza Anneska, alta, fina y larga, con ojos muy atractivos. “Cuando pidió su mano y les dieron la bendición, cuando se besaron como novio y novia, ella quiso estar con él para amar y ser amada”. Pero la desgracia comenzó a llegar al nuevo hogar, como un aliento del infierno. Perdieron el primer niño, la rutina se fue apoderando de ese matrimonio tranquilo, sin sorpresas. Le fue imposible a Yevguenni romper con Stepanida, quien terminó apoderándose de todos sus deseos. Fue eloqueciendo de placer, como si el demonio dirigiera su vida, lo que condujo a una tremenda desgracia.

En esta corta novela de Tolstoi, escrita al final de su vida, resucitan todos sus ideales cristianos, se entrelazan el amor más profundo, con la pasión sexual más intensa. Su respeto a Dios con la sumisión al demonio. El gran novelista ruso ocultó su obra que fue publicada póstumamente. Incluso elaboró dos versiones diferentes, en una de ellas mitiga el dolor y la intensidad de sus pasiones.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Ceremonias de la muerte propia

Algunos grandes escritores japoneses han sentido la tentación de la muerte y  caído en la tentación. Ese sentimiento viene desde muy lejos, de una sociedad férreamente feudal, llena de escaseces, limitaciones sin cuento y de dolor, de un  dolor profundo e hiriente, como el que dejan las espinas en los músculos duros y fuertes de los legionarios o de los samuráis – en éste caso. Mas este dolor está acompañado de una delicada sensibilidad, tan tenue, tan pura, tan simple, como las bellas flores de esa tierra, cerezos, camelias, crisantemos, rodeada de mares y cubierta de montañas de nieve que a veces estallan como si fueran volcanes enfurecidos, que hacen temblar miles de veces el suelo , que apenas sobrevive sobre el océano.

Extraña combinación que les permite crear letras y líneas de oro y aceptar la desesperación que produce la belleza y el sueño trágico;  impávidos ante el abismo que también los atrae irresistiblemente, permitiéndoles morir en el momento más deseable.

“Para morir, el novelista Yukio Mishima eligió una muerte de fanático y la muerte más japonesa que pueda imaginarse”. John Nathan 


Pocas veces recurren al veneno, porque ya está dentro de ellos, acumulado lentamente por los sinsabores de la existencia. Los combatientes utilizan  la herida y la sangre que brota de sus vientres, atenazados por la angustia o la deshonra, por la pasión intensa o el fracaso. El kimono se teñirá de sangre, producto del puñal o de la espada. La ceremonia del suicidio se asemeja a la ceremonia del té, que recorre un largo camino de la historia del sol naciente. Luego vendrá el solemne funeral y todo terminará, salvo el recuerdo de los seres amados, reflejado en la tristeza de sus ojos, especialmente de las mujeres hermosas.

La inspiración de este rito es, desde luego, religiosa. Hay unidad entre la religión y la sangre. Los dioses oscuros y lejanos han tejido sensaciones y poderes, de los cuales como un hontanar fluye la sangre. En uno y otro momento el Dios sufre, se entrega, se sacrifica. Padece por los dioses menores y por sus demás criaturas. El solo soporta con su dolor el bienestar futuro y la salvación de todos y les dispensa algo de bálsamo que alivian las penas, las pérdidas y el silencio inmortal de los suyos. El Dios muere por nosotros y con nosotros. Condona nuestras deudas a cambio de la felicidad o el sufrimiento eterno. Al fin, la sangre, que es lo más puro y creador que poseemos, se convierte en el don divino de la paz Por ese poder el nuevo Dios, en el caso del cristianismo,  ha recibido el látigo, el calvario, la lanza en el costado, la corona de espinas y la crucifixión.

“Para morir, el novelista Yukio Mishima eligió una muerte de fanático y la muerte más japonesa que pueda imaginarse”. Escribe el profesor de la universidad de Princeton, John Nathan. El 27 de noviembre de 1970 Mishima visita al Jefe de la fuerza de Defensa del Japón. Pocos minutos después salió al balcón y pidió a los cadetes que se levantaran  contra la democracia que después de la guerra había privado al Japón “de su ejército y de su alma”. Los soldados no lo escuchaban o se burlaban de él. Entra de nuevo al despacho del Jefe y se hace el seppuku, (el hara-kiri). Introdujo la hoja en el costado izquierdo y la bajó por el abdomen. Hizo la señal y el cadete que está detrás, con la espada le cortó la cabeza. Así murió uno de los mejores escritores japoneses del siglo. Un patriota cumplía con un rito sagrado de honor y sacrificio. El ensangrentado filo de la espada lanzó su último resplandor.

lunes, 27 de febrero de 2012

La nueva filosofía alemana (XXIII)

Como lo hemos anotado anteriormente, la filosofía francesa abre un nuevo capítulo en el pensamiento europeo; el movimiento de la Ilustración se extenderá por todo el continente con un impulso arrollador, al igual que los ejércitos napoleónicos, de España a Rusia, del Mediterráneo a los Mares del Norte. Mientras tanto Alemania comienza a elaborar una nueva tendencia filosófica, el Idealismo Alemán, sustentada en el romanticismo, el río secreto que corre debajo del firme territorio de la razón.

Esa nueva tendencia filosófica se inspira en el  empirismo inglés que ve la utilidad “como la esencia de las cosas”, influencia de Hume y luego de Rousseau. Descartes ya había hecho un corte profundo entre la extensión y el pensamiento, mostrando la profundidad de lo existente, la distinción entre lo infinito y lo finito, entre lo concreto y lo especulativo, entre lo material y lo espiritual. Lo infinito se desplaza al campo de la abstracción y de lo incomprensible.


"Esa nueva tendencia filosófica se inspira en el  empirismo inglés que ve la utilidad 'como la esencia de las cosas', influencia de Hume y luego de Rousseau"


Los alemanes comienzan a apartarse de su filosofía insustancial, de bajo vuelo. De temas derivados de la religión como “la eternidad de las penas del infierno, la bienaventuranza de los paganos y la contradicción entre la rectitud de la conciencia y la propiedad”, dice Hegel. Mientras que los franceses hacían valer las determinaciones finitas frente a lo infinito, el sano sentido común, la experiencia, los hechos de la conciencia, apartándose de la metafísica, “del entendimiento seco y muerto”  de los filósofos alemanes de entonces. 

Hasta que Kant le da un vuelco vital a la filosofía en Alemania, que ya estaba en marcha en el resto de Europa. En otras palabras, el impulso de la razón se fortalece y viene acompañado de la subjetividad, de la libertad del espíritu: “Cuanto más se encierra dentro de sí la razón humana más de aparta de Dios, más se amplía el campo de lo finito. La razón es el uno y el todo y es, a la par, la totalidad de lo finito” (Hegel, Las lecciones de la historia de la filosofía ya citadas, t. III, p.405 ).

Sin embargo, Dios continúa presente como representación de la unidad, la unidad del pensar y del ser. Pero esta unidad  carece de pensamiento porque Dios no es el pensamiento mismo. De allí que ahora se afirme que la unidad resida dentro del pensamiento, pertenece a la conciencia. Quiere recobrarse a Dios que había sido apartado por la Ilustración, lo que harán Kant (hasta cierto punto), Fichte, Schelling y el propio Hegel. Dando origen  a uno de los segmentos más brillantes y profundos del Idealismo, a la filosofía Clásica Alemana.

En el siglo XVIII se inicia un importante desarrollo económico en Alemania, que le permite acortar la distancia que la separa de Inglaterra y Francia y una mejor comprensión de la Ilustración francesa, acoplando ésta a las condiciones propias,  sin que la Ilustración alemana alcance el coraje y la intensidad de la francesa, lo que se percibe en su búsqueda de la convivencia del saber y la fe, de la ciencia y de la religión.

El capitalismo se extiende por toda la Europa Occidental, sustituyendo al régimen feudal; proceso fuertemente impulsado por la revolución francesa de 1789 -1794. Estos dos acontecimientos: el avance del capitalismo y el estallido de la revolución, entre otros, permite la elaboración de un nuevo pensamiento político y filosófico creado en gran medida por la burguesía. Ideas que generan  un gran entusiasmo en la nueva clase dirigente para impulsar el desarrollo de la economía y, al mismo tiempo, las luchas de las clases trabajadoras por sus reivindicaciones económicas, sindicales y políticas.

El gran desarrollo de la filosofía alemana va acompañado de un auge cultural extraordinario, como lo demuestran las obras  literarias,  entre otras, de Schiller y Goethe, de gran belleza y profundidad humana, verdaderos cantos a la libertad.

lunes, 13 de febrero de 2012

La elegancia del erizo

Tan extraña como su título es esta novela de Muriell Barbery. La leo en su sexta edición castellana (Seix Barral, Editorial Planeta colombiana. 2011). En Francia se han vendido más de 600.000 ejemplares. La autora es profesora de filosofía, pero el personaje central del libro es una portera de un edificio burgués de la calle Grenelle No. 7. Una de sus escasas contertulias es Paloma, una niña de 12 años, esquiva y talentosa. Las une la soledad y el amor al arte, cualidades que descubren a través de un tercer personaje, un hombre venido del Oriente, fino y cordial, director de cine, de rica sensibilidad.  Le Figaró  habló de este cuento largo como “moderno y refrescante”; Le Express, “divertido e inteligente”; Le Nouvel Observateur, de “humor devastador”.

“A pesar de que los temas del libro son aparentemente intrascendentes están salpicados de filosofía. Se citan autores famosos y pensamientos de innegable hondura


Tangencialmente se relacionan los vecinos del elegante edificio. Percibimos sus modales burgueses, sus rivalidades y egoísmos, vistas  por la mirada intensa y certera de Renée, una mujer de 54 años, la mayor parte de ellos vividos en el fondo de un cuarto oscuro, sin más compañía que sus gatos amados.

El preámbulo del texto comienza con una breve mención a Carlos Marx, pronunciado por uno de los jóvenes del apartamento de los Palliéres y que escucha la portera: “Marx cambia por completo mi visión del mundo”. Este joven parisino nos recuerda a los rebeldes que participaron en los “acontecimientos” de mayo del 68. Él es heredero de una antigua familia industrial, “último bufido de la gran burguesía de negocios”. El joven lo dijo lleno de felicidad, sin prever que la modesta mujer que lo escuchaba podría entender. “¿Qué pueden comprender las masas trabajadoras de la obra de Marx? Su lectura es ardua; su lenguaje, culto; su prosa sutil; y su tesis compleja. Y entonces por poco me delato como una tonta – Deberías leer La ideología alemana.- le digo a ese papanatas. Con esa lectura podemos comprender por qué está Marx equivocado. Una portera no lee La ideología alemana […] Que pueda leer a Marx para elevar su espíritu es una incongruencia que ningún burgués llega a concebir siquiera. Para éste quien lea a Marx es porque le interesa la subversión y le vende el alma al diablo llamado CGT”, (la principal central obrera de Francia).

Renée, la portera, es una vieja pequeña y fea, viuda, rechoncha con callos en los pies, aunque ha caminado poco en los últimos 27 años por culpa de su oficio. Su gran amiga y colega es Manuela que la visita dos veces a la semana para tomar  te, fino, oloroso y muy placentero. A veces dedica algo de su tiempo para ver “la caja tonta” (el televisor), cuando no escucha el paso de los habitantes de las escaleras o de los pisos.
Como los lectores habrán adivinado esta pobre mujer no tiene amores, apenas el recuerdo de su esposo. Su existencia  transcurre con las reglas de la rutina, la soledad y la ausencia de sucesos, salvo el que tendría al final, que no describiré para que el lector no descubra el secreto de su vida y de su muerte.

A pesar de que los temas del libro son aparentemente intrascendentes están salpicados de filosofía. Se citan autores famosos y pensamientos de innegable hondura.  Renée es, pues, un personaje doble, la portera ignorante y al reverso de  de ella, la profesora conocedora del saber contemporáneo, incluyendo la política y el arte.  

Sin embargo algo le ocurre a Renée, con la Llegada al edificio el señor Kalkuro Orzu. Su apartamento es grande y bonito, arreglado con su gusto japonés, puertas correderas, bonsáis, una gran alfombra negra, biombos de bambú, “que le dan a la habitación una atmósfera de país del sol naciente”. Es, además, un varón extraordinario, tan delicado y bello interiormente como el lugar donde reside. Orzu se fija en la portera y la convierte en su amiga. Por primera vez se siente tratada como un ser humano que merece consideración y respeto, incluso amor. Su espíritu y su cuerpo de alguna manera han renacido: “Una  deliciosa ducha de silencio inunda su cuerpo agradecido”. Los burgueses franceses la han menospreciado, solo ven su banalidad de portera. Una nueva civilización ha descubierto en ella su humanidad.

miércoles, 1 de febrero de 2012

“Crónicas literarias”

El final del año, no es el final del mundo. El año pasa  velozmente, con más ruido, que silencio. Esperamos con ansiedad o temor el final de ese almanaque de números que se repiten. Otros creen que la esperanza existe y que el próximo año puede traer la solución o la exaltación  final. Nuestra gente proclive a la superstición cree que el pronóstico de los mayas se podrá cumplir y que el tiempo se hundirá en la nada. O algo extraño, inesperado, surgirá del mar, envolverá la tierra y cubrirá los cielos. Que los dioses antiguos volverán y todo renacerá.

Quise ver el final del mundo a la orilla del mar. El avión me dejó en Cartagena. La ciudad donde la historia vive en medio de un color y paisaje espléndido. Todavía vimos las murallas de un tono gris reluciente. Sobre una de ellas han montado un café cercano a la orilla del océano. Desde allí ya no se ven los bucaneros, los viejos piratas o los marineros de sus majestades europeas, con sus negros cañones de fuego. Tan solo las canoas y las lanchas fuera de borda y los veleros de los clubes náuticos. Los edificios de Bocagrande ya no nos atraen. Ahora es el centro histórico el que vibra, el que está de moda, el que siempre está de moda, porque expresa la esencia de la ciudad heroica.

“Nuestra gente proclive a la superstición cree que el pronóstico de los mayas se podrá cumplir y que el tiempo se hundirá en la nada”

Barranquilla y Santa Marta pronto quedaron atrás. Anclamos en Taganga, la más pequeña y bella bahía de la costa norte colombiana, desde luego, no hablamos de La Guajira, donde la playa, el cielo y el mar se unen al desierto para lograr un pedacito de paraíso colombiano. Una amiga francesa que contemplaba con nosotros la bahía iluminada, nos aseguró que la imagen era más bella que buena parte de la Costa Azul.

No escribo esta  nota para relatarles a los lectores unos días de vacaciones, si no para contarles que he publicado un nuevo libro: “Crónicas literarias” de Ediciones Aurora . Su tema es la literatura más actual, las obras y los autores más destacados de nuestros días, los últimos premios Nobel, se incluye también a  algunos de los mejores escritores (as) colombianos. Se discuten conceptos como el de intelectual, ¿Quién es, cuándo surgió, cuál  es su papel en la sociedad, en el desarrollo de la cultura? La autobiografía de Sándor Márai, una serie de artículos sobre el gran escritor turco Orhan Pamuk, Mario Vargas Llosa, los novelistas rusos del siglo XIX, Saramago, Doris Lessing, comentarios sobre algunos filósofos, como san Agustín, Sartre, Marx y sobre todo Hegel, el inspirador del pensamiento del siglo XX.

Resultan muy interesantes las novelas del escritor estadounidense Cormac MacCarthy, que describe una sociedad en crisis, enajenada y propicia a sufrir grandes desastres, el delirio del escritor albanés  Ismaíl Kadaré, en su Palacio de los sueños, los escritores críticos del “socialismo real”, como Solzhenitsyn , Herta Müller, estilistas como Nabokov, Proust, Malraux, Pasternak, Pessoa, Marguerite Yourcenar, excelentes escritores para nosotros prácticamente desconocidos como Sebald  o Gaarder o el japonés Ishiguro Kazuo. García Márquez aparece al lado del gran escritor Yasunari Kawabata, por su cercanía en el tema de las bellas jóvenes durmientes.

A propósito del desastre nuclear de Fukushima, se recuerda un libro del escritor argentino Tomás Eloy Martínez, Lugar común la muerte, que uniendo periodismo y literatura describe los horrores del ataque atómico a Hiroshima y Nagasaki durante la II guerra mundial  que  inicia con una tristemente bella frase de Tolstoi en su relato sobre La muerte de Iván IIlich: Buscó su acostumbrado miedo a la muerte y no lo encontró “¿Dónde está ella? ¿Qué muerte?” No había miedo porque tampoco había muerte había solamente luz.

Algunos de estos textos  fueron publicados en páginas de Ambito Jurídico, otros son inéditos.

lunes, 9 de enero de 2012

Sorpresa en el liberalismo

La elección del joven de 31 años, Simón Gaviria, actual presidente de la Cámara de Representantes y heredero del prestigio de su padre, Cesar Gaviria, ex presidente de la Republica de Colombia, ha sorprendido a todos. Ha sido una jugada política inesperada. Muchos se preguntan ¿qué hay  detrás de ella, quién la diseñó y con qué objetivos? Aparentemente se trata de un medio para renovar al viejo partido. Un partido más que centenario que ha ocupado la mitad de la historia de Colombia. Que ha gobernado el país durante decenios, intercambiando la civilidad con sangrientas guerras, periodos de incapacidad con breves  momentos de lucidez y de cambio.

¿La elección en la Constituyente Liberal del 10 de diciembre de 20ll a que nos referimos, será suficiente para vigorizar el partido, para imprimirle nuevos rumbos, para convertirlo en un ariete contra la corrupción, suministrarle un nuevo decálogo moral, una ideología moderna y combativa capaz de realizar algunas de la transformaciones necesaria para mejorar las condiciones de vida de  millones de sus electores y compatriotas? Desde luego que no es suficiente, aunque podemos pensar que en algo puede ayudar para lograr esos fines. Las nuevas generaciones siempre traen  nuevos vientos, algunas ideas  y propósitos de enmienda.

Según la prensa a quien se le ocurrió la elección de un jefe único fue al expresidente Ernesto Samper, con la ayuda de su ala “socialdemócrata”. ¿Qué será esto? Desde  los días de López Michelsen estamos oyendo hablar de una corriente liberal que imita en el lenguaje  a los partidos de izquierda del viejo continente, pero la verdad es que hasta hoy no ha cuajado en el liberalismo colombiano. Solo podemos decir que está provista de buenas intenciones, pero que carece de instrumentos y de voluntad política capaz de realizarlas. El espíritu que reina en él es el mismo que ha predominado  hasta ahora: liberal en la doctrina, conservador en los hechos.

Samper quería cerrarle el paso a la corriente gavirista que se proponía manejar el partido a través de los parlamentarios, muchos de los cuales ya habían elegido presidente de la Cámara al hijo de éste.  Pero las cosas le resultaron a Samper al revés. Lo que muestra una vez más que sigue en minoría. La división liberal oficialista se acentuará con la nueva jefatura única de Gaviria.

Algo que puede contribuir a fortalecer a los liberales sería la unidad de Cambio Radical  (¿) con el oficialismo y el regreso a sus filas de algunos parlamentarios del partido de la U, que es cada vez es más santista que uribista, pues, como “buenos políticos”, saben que los votos están cerca del poder, del presupuesto, es decir, del que dispensa los puestos burocráticos.

El partido dela U también pasa por una crisis profunda: carece de una ideología que lo cohesione; por el contrario, se trata de una colcha de retazos de diversas procedencias, principalmente de derecha, incluso semifeudales que todavía consideran a la tierra como el mayor de los tesoros y por cuya propiedad y posesión están dispuestos a peliar a cualquier costo. El Partido Verde sigue siendo un remedo de Partido. Una simple alianza de cuatro personalidades y nada más.

La Izquierda tampoco ha sido capaz de crear y sostener un partido de masas, aunque en los años iniciales del siglo XXI ha alcanzado cifras importantes. En estos días la votación por la candidatura de Petro pasó de los 700.000 votos en Bogotá y muestra una dinámica que puede contagiar otras ciudades del país. La importancia de esta victoria por la alcaldía lo prueba la agresividad con que ha sido combatida, incluso antes de que el nuevo alcalde se posesione. A la oligarquía, que posee un apetito voraz, la magnitud del  presupuesto bogotano la atrae de manera irresistible. Desde luego que la crisis de los partidos políticos no es un fenómeno exclusivamente colombiano, sino que está  hace parte a la crisis general que azota al capitalismo tardío. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

¿Educarse para qué?

Estamos en la época de la educación. Cuando los que nada sabemos queremos aprender para poder triunfar y sobrevivir en estos tiempos oscuros. Hay un culto por la educación, como si fuera una religión hacedora de milagros. Si tu tienes un buen diploma, puedes cambiar de status social, pasar del uno o dos al estrato cinco o seis. Te augurarán un porvenir brillante y placentero. Y es probable que lo logres. Se cree que el camino de la educación superior, difícil y complicado en las universidades serias, abre todas las puertas para el éxito y, tal vez, para la riqueza.

"La educación permite mirar la sociedad con otros ojos, saber lo que está bien, lo que merece ser cambiado, por lo que vale la pena luchar"


Pero la educación es algo más. Cambia tu vida en el sentido de que te permite mirar la sociedad con otros ojos. Te da una visión global del mundo, te permite comprender la complejidad  de tu tiempo, saber lo que está bien, lo que merece ser cambiado, por lo que vale la pena luchar. Para no seguir especulando, démosle la palabra a alguien  que ha profundizado en el tema. Por ejemplo a Inmanuel Kant, quien,  creía en el hombre, en su capacidad de cambiar y perfeccionarse:

“Tras la educción está el gran secreto de la perfeccionabilidad de la naturaleza humana. Es encantador imaginarse que la naturaleza humana se desarrollará cada vez mejor por la educación y que  ello se puede producir en una forma adecuada a la humanidad. Esto nos descubre la perspectiva de una especie humana futura más feliz.”

Hoy en Colombia, en Chile, en América Latina  la juventud libra una dura lucha por conquistar una educación de calidad, por romper los privilegios de clase que les permite a algunos alcanzar las cumbres del conocimiento, mientras otros se deben conformar con la mediocridad de sus colegios y “universidades”. También miles de bachilleres por más capaces que sean son excluidos cada año de los centros educativos. No se trata de una lucha  estéril. Los estudiantes han sido en todas partes una vanguardia que abre camino  al pueblo al andar. Los estudiantes colombianos en 1929 iniciaron el derrumbe de la hegemonía del partido conservador que ya duraba 45 años. El 8 y 9 de junio de 1954 desenmascararon el carácter reaccionario del régimen militar encabezado por el general Gustavo Rojas Pinilla. Doce jóvenes universitarios quedaron muertos sobre el asfalto de las calles bogotanas, sin que estos hubieran disparado un solo balazo, sin provocación alguna de su parte.

En la actualidad (fines de 20ll) los estudiantes  se han movilizado como nunca antes por el triunfo de sus reivindicaciones, por la ampliación indefinida de la cobertura que permita el acceso masivo  a los colegios y universidades del país y por algo verdaderamente revolucionario: exigir la educación gratuita para todos los jóvenes, cualquiera sea su condición social y económica. Debemos destacar que dichas manifestaciones y protestas se han hecho sin utilizar la violencia, buscando la unidad de las universidades públicas y privadas y esgrimiendo una argumentación seria y responsable que ha recibido el apoyo y la solidaridad de la opinión pública. 

De esta manera el nuevo movimiento estudiantil ha logrado derrotar la “ley 30  de 2011” que quería imponer una educación con fines de lucro y mantener los bajos presupuestos para el sostenimiento y desarrollo de la educación. Sorprende que los objetivos estudiantiles van más  allá de los gremiales y abarca temas como la financiación, autonomía y democracia, bienestar y calidad, libertades democráticas, universidad y sociedad. 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

“La voluntad general” contra la monarquía (XXII)

Rousseau “descubre” el campo de la voluntad y por consiguiente del sentimiento; pasa el pensamiento de lo abstracto a lo concreto, a lo práctico, a lo jurídico, de tal modo que se establece la voluntad como base del pensamiento puro y se presenta a la conciencia como lo que hay de más íntimo en el hombre, o sea, la unidad del pensamiento consigo mismo, con lo que el hombre adquiere una fuerza infinita dentro de sí (Hegel, Lecciones de historia de la filosofía, FCE, 1955. Tomo III. Pág. 399).


 La aparición en el siglo XVIII de estas nuevas ideas, tanto las materialistas y naturalistas (...) contribuyeron a fortalecer la lucha de las nuevas fuerzas sociales, estamentos y clases, contra el régimen feudal”

Intuición profunda la de Rousseau, y lúcida explicación de Hegel sobre la voluntad, relacionándola con el sentido práctico del Derecho. Por ello la voluntad resulta la esencia de la condición humana hasta el punto que cuando el hombre renuncia a ser libre, renuncia, por tanto, a los derechos del hombre y a sus deberes. Los esclavos carecen de ellos. El problema fundamental del Estado consiste en encontrar una vinculación que ampare y defienda el poder común, la persona y la propiedad de todos sus miembros y en la que cada cual al incorporarse a él, no obedezca a nadie sino a sí mismo, permaneciendo, por tanto, tan libre como antes. La solución la expone Rousseau en  su libro “El contrato social” (1762), cuyo ingreso a este debe ocurrir voluntariamente.

El principio del contrato social por el cual la persona ingresa al ámbito del Estado no significa el abandono o el sacrificio de su libre voluntad, sino que, por el contrario, ésta “se constituye precisamente dentro de él (del Estado)”. La libertad del hombre no es pues natural, el don de la libertad no es libertad real, sino que es el Estado y sólo él quien realiza la libertad. Surge  la “sociedad civil”, que es diferente al estado de naturaleza. A esa libre decisión de los asociados de constituirse en Estado la llama Rousseau la voluntad general. No se trata de algo fortuito, sino de una voluntad racional, “de la voluntad en y para sí”. Sin embargo, no debe interpretarse como la voluntad de cada uno, como la integración de un conjunto de voluntades, sino de una voluntad racional, general , aunque  no se tenga conciencia  de ello. La libertad es el pensamiento mismo. La unidad  del pensamiento consigo mismo es la libre voluntad. Es el impulso que levanta la propia subjetividad. “El principio de la libertad se manifiesta en Rousseau  e infunde esta fuerza infinita al hombre, que se concibe a sí mismo como infinito.” (Hegel).

La aparición en el siglo XVIII de estas nuevas ideas, tanto las materialistas y naturalistas, que están dirigidas contra el dominio de la religión , que habla del origen divino de los reyes , del sometimiento del poder secular a la autoridad de la Iglesia, como el surgimiento impetuoso de la idea de libertad humana, en lo material  y en lo espiritual, contribuyeron a fortalecer la lucha de las nuevas fuerzas sociales, estamentos y clases, contra el régimen feudal. La filosofía y la ciencia se convierten, también, en armas contra la monarquía absoluta, la aristocracia y los terratenientes, conformando el principio de la soberanía popular. El adversario ideológico principal  de los  sectores sociales emergentes es la escolástica y su método metafísico. El pensamiento crítico va apareciendo, sobre todo a partir de Immanuel Kant, también  la nueva ciencia iniciada por Galileo y por Newton.  Estos avances en el conocimiento llevan  a inventar máquinas y nuevas ciencias,  como la mecánica moderna. Especial importancia tuvo el descubrimiento de la ley  de la gravitación universal, que condujo  a  un conocimiento cada vez día más profundo de la constitución de la materia.

Las nuevas ideologías, en un principio propiedad solo de las elites ilustradas , penetraron en sectores de la burguesía y  medios de la población, sobre todo del “estado llano” y plebeyos que, unidos  a la miseria y el hambre del pueblo  francés, estallaron en la revolución  de 1789 , que produjo el derrocamiento sangriento del antiguo régimen  y sentaron las bases de una nueva sociedad.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La hora de preparar el cambio

Los  años de predominio del pacto de Realito comienzan a caer en la caneca de la historia. Un grupo de terratenientes y ricos empresarios se reunió el 23 de julio de 200l en dicha finca, para “Refundar la patria”. El medio : destruir los frentes guerrilleros que habían iniciado su accionar, por lo menos, a partir de la década de l960. Pero no contentos con ello los cruzados de Realito decidieron extender su respuesta sangrienta a toda la izquierda colombiana, fuera esta pacífica o violenta, liberal, populista o marxista, incluyendo como víctimas a periodistas, jueces, profesores universitarios, académicos.

La divulgación por parte de los izquierdistas de sus concepciones políticas y filosóficas y, por consiguiente,  de su lucha por tales objetivos, fueron señalados por los “refundadores” como subversivos y anti-patriotas. No faltó el alto funcionario del DAS que afirmara que “matar comunistas no es delito” y que ante la mirada cómplice de las autoridades se importara a  expertos  en atentados y masacres.


"... el proceso de cambio político e ideológico del pueblo colombiano continúa y se profundiza con el aporte de nuevas fuerzas" 

El primer gran golpe que sufrieron los complotados de Realito se los propinó la Corte Constitucional al negar la posibilidad de un tercer período presidencial de Uribe Vélez. El segundo, fue la elección de Juan Manuel Santos y el tercero, la derrota de muchos de los candidatos uribistas más prominentes, en las elecciones del 30 de octubre de 20ll y el triunfo en Alcaldías y Gobernaciones de dirigentes populares y progresistas, como Gustavo Petro y Sergio Fajardo. Estos hechos parecen despejar un tanto las sombras del paramilitarismo   y la corrupción que se han enseñoreado durante décadas en la vida nacional.

Un paso importante en la política colombiana ha sido la elección de Gustavo Petro como Alcalde de Bogotá. Triunfo que no surgió de la noche a la mañana, ni del mérito de una sola persona, sino de un gran esfuerzo del Polo Democrático Alternativo durante más de ocho años en que ha dirigido los destinos de la capital del país.  Incluyendo la brillante campaña presidencial del jurista Carlos Gaviria Díaz y la destacada labor de la alcaldesa Clara López Obregón.

El PDA ha aportado a las funciones de gobierno y por lo tanto a la política colombiana del último tiempo, un elemento nuevo de gran importancia : el esfuerzo por resolver el problema social que agobia a nuestra población : el hambre, el desempleo, la falta de atención médica adecuada, la educación de calidad y la participación popular en las decisiones de la democracia. Tal como lo reafirmara en su reciente campaña el candidato a la alcaldía, Aurelio Suárez. Lo bueno y lo mejor de la política del PDA ha sido el alto grado de realización y concreción   de su programa social logrado en Bogotá en sus años de gobierno.

Centenares de miles de bogotanos han reconocido la labor política de Gustavo Petro: su enfrentamiento al paramilitarismo y la represión, el desenmascaramiento de la corrupción del régimen uribista y de los hermanos Moreno Rojas, del Polo, su anhelo de cambio y de transformación como lo reiteró en   su discurso de agradecimiento a los electores que le dieron la victoria, y su propuesta de extender su Movimiento Progresista a todo el país.

Lo que  interesa  destacar es que el proceso de cambio político e ideológico del pueblo colombiano continúa y se profundiza con el aporte de nuevas fuerzas . Por ejemplo, en el gobierno de “Unidad Nacional”   de Juan Manuel Santos comienza a surgir una tendencia diferente a la actitud del  actual Presidente, encabezada por Angelino Garzón, dirigida a plantear el problema social como algo vital y necesario de resolver  para disminuir la tremenda desigualdad económica y social de los colombianos de ayer y de hoy. En mi opinión debemos  esperar una vasta alianza de las diferentes tendencias progresistas, entre las cuales estaría , desde luego, el Polo Democrático Alternativo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La filosofía prepara la revolución Francesa (XXI)

Si la filosofía de la Edad Media estuvo saturada de religión y de teología, la filosofía que prima en el mundo galo a partir del siglo XV destaca la fecundidad de la naturaleza. Incluso algunos de sus pensadores  que creen en Dios le conceden una determinación fundamental al reino natural. Robinet dice: “Hay un Dios, es decir, una causa de los fenómenos de ese todo a que damos el nombre de naturaleza”. Ignoran lo que es Dios y por ello podrían grabar en las puertas de sus templos las mismas palabras que se leían sobre el altar mandado a levantar por el Aerópago : “Al Dios desconocido”. La naturaleza es, pues, el único conocimiento posible. Después de muchos siglos, la filosofía comienza a abrir de nuevo sus puertas al materialismo de los presocráticos, que descubrieron el Ser. Ese ser infinito y armónico: el cosmos.


La nueva ola de la filosofía francesa comienza a revertir lo anterior y a ocuparse principalmente del derecho, del Estado y sus instituciones.”


También comprendieron que “el universo se mueve y perpetúa”. Que se extiende en el tiempo y el espacio como un ser vivo que contiene el germen de las cosas. En su libro Lecciones de la historia de la filosofía, Tomo III, pág. 393) Hegel cita a Hollbach, alemán que escribe en París, interpretando a su círculo de filósofos que se rebelaron contra lo existente ( Montesquieu, d’ Alembert, Rousseau ) . Cita que nos recuerda la filosofía más  antigua y que en ese momento del siglo XVIII constituye una ruptura con la tradición: “ El universo solo nos revela una infinita acumulación de materia y movimiento [ como Descartes] , una cadena ininterrumpida de causas y efectos, de cuyas causas algunas afectan directamente a nuestros sentidos, mientras que otras nos son desconocidas (esencias) {….} De la diversidad de esas esencias surgen las diferentes órdenes, géneros y sistemas que las cosas asumen y cuya suma global forman ese gran todo a que damos el nombre de naturaleza  . Y agrega Hollbach : “ La multiplicidad de los fenómenos de la naturaleza y su incesante nacer y desaparecer no tienen otro fundamento que la variedad de los movimientos y de su materia”.

Hegel sintetiza esta nueva tendencia del pensamiento en Francia con el nombre de razón,” por la que los más nobles de estos hombres combatieron con el mayor entusiasmo y el mayor calor”. Se elevó de esta manera la libertad de la convicción, de la conciencia moral “dentro de mí”. Los llevó a rechazar mucho de lo que había sido hecho “ bajo el signo de la cruz”, en el plano de la fe, del derecho, de la religión., “ Bajo el signo de la cruz había triunfado la mentira, el engaño, las instituciones habían ido acartonándose bajo este sello, hasta llegar a convertirse este signo en cifra y raíz de todo mal. Fue de este modo como, bajo otra  forma, se llevó a cabo la Reforma de Lutero ( pág. 397).

Por su parte los franceses, teóricamente, avanzaban en el materialismo y el naturalismo, tomando la sensación y la materia como lo único verdadero, colocándose así en una posición unilateral, hasta el punto de afirmar La Mettríe, todo pensamiento, toda representación solo tiene sentido si se le concibe de un modo material  : solo la materia existe.

La nueva ola de la filosofía francesa comienza a revertir lo anterior y a ocuparse principalmente del derecho, del Estado y sus instituciones. Montesquieu escribe un  hermoso libro El espíritu de las leyes que, al decir de Hegel,  contempla a los pueblos desde el grandioso punto de vista que consiste en considerar como una totalidad su constitución política, su religión, en una palabra, todo lo que se encuentra dentro de un Estado. Helvecio se acerca más a la intimidad del hombre y opina que toda su actividad, las leyes y el derecho tienen como base  exclusivamente el amor propio, el egoísmo. Será Juan Jacobo Rousseau quien planteará los temas decisivos, por ejemplo “¿Cuál es el fundamento del Estado?”  Al referirse al derecho de la dominación, la de gobernar y ser gobernado, afirma que “descansa históricamente sobre la violencia, la coacción, sobre la conquista, la propiedad privada  etc. (pág. 399). Pero Rousseau erige en principio de la legitimidad del Estado la voluntad libre de que el hombre se halla dotado en cuanto “la libertad es lo cualitativo del hombre.  Renunciar a su voluntad equivaldría a renunciar a su condición humana.

martes, 18 de octubre de 2011

¿Y si llega el populismo?

Estudiosos de la política de otros países, afirman que una de las causas de la ausencia de una izquierda de masas en Colombia ha sido la inexistencia en el pasado de un fuerte movimiento populista. Sin embargo, el populismo subsiste en la piel y el corazón del pueblo colombiano. La estela dejada por uno de sus líderes excepcionales del siglo XX, continúa viva. El recuerdo de su voz vibrante y certera que le habló de sus necesidades y angustias retorna en diversos momentos de su historia. Creo que hoy estamos viviendo  uno de ellos.


"Desde luego que lo mejor, antes que la revuelta, sería el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la construcción de partidos (...). Pero estamos todavía lejos de ese objetivo".


La falta de partidos políticos durante muchos años que comienzan con el Frente Nacional ,en 1957. Que excluyó de la vida política institucional a los partidos  diferente a los tradicionales, liberal y conservador, la ilegalización del partido comunista durante la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla. La represión oficial que venía desde los últimos gobiernos conservadores, el surgimiento de los frentes guerrilleros, primero liberales y después, de inspiración popular y clasista,  las heridas y dolores de las víctimas de la violencia más implacable del continente americano, han creado las condiciones para el ascenso de una ola de inconformidad que puede llevar sobre sus hombros la figura del caudillo omnipotente. No sería extraño que un viejo o nuevo populismo renaciera y siembre su bandera en la cumbre del poder político.

Me parece que Angelino lo ha comprendido y querrá continuar el camino inconcluso hacia el poder popular. ¿Tendrá el coraje y la fortuna suficiente para lograrlo? No importa. Lo importante es que lo intente y por lo menos asuste a la oligarquía colombiana., como ya lo está haciendo. Apellidos ilustres ya lo llaman  el “adorable Angelino”, una buena ironía elitista o clasista.

Desde luego que no debe renunciar a la vicepresidencia de Colombia, pues la culpa no es suya, sino de quienes  lo candidatizaron y  de los millones de compatriotas que lo eligieron en la misma papeleta con el presidente Santos.

El populismo de que se acusa a Angelino, no siempre es negativo. Considero que tiene dos momentos. El inicial, cuando el grito o los planteamientos agitan a las masas, las despiertan del sopor y la resignación y el segundo, cuando se apodera del gobierno, hace a un lado algunas normas de la democracia y toma medidas  demagógicas que momentáneamente alivian las situaciones desesperadas, pero luego se convierten en amenaza para el desarrollo de la economía nacional.

Hoy los colombianos tenemos muchos motivos para la protesta. Indigna como los poderosos manejan el país: tales amos y señores, dueños de las tierras y las aguas, de los páramos , ríos y mares de la patria .Se sientan de etiqueta a devorar el  presupuesto de la nación, fijan los salarios de los trabadores, sus pensiones. El número de   camas y la forma de atención de los hospitales, si se le entrega a los enfermos los remedios para no morir, si aumentan o disminuyen la pobreza o la indigencia. Para no mencionar la corrupción de que se valen para su enriquecimiento ilícito.

Desde luego que lo mejor, antes que la revuelta, sería el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la construcción de partidos, en los cuales reinen sus militantes, sus ideólogos, sus luchadores  firmes y honestos. Pero estamos todavía muy lejos de ese objetivo.

El respaldo que han recibido las reivindicaciones en favor de los trabajadores exigidas por el vicepresidente de Colombia, demuestra que se aceran días de luchas políticas y sociales que pueden llevarnos a estilos de gobiernos del vecindario. Los admiradores del largo gobierno de Uribe Vélez deben reconocer su descuido en resolver los problemas sociales y económicos del pueblo colombiano. Necesitamos la paz con justicia social.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ciclo de las crisis

El mundo pasa por una etapa de profundas crisis económicas y sociales y se teme que la crisis actual no solo se prolongue, sino que en el futuro surjan otras cada vez más severas y devastadoras.

Otros analistas, como llaman ahora a los comentadores de la coyuntura histórica, afirman que se trata de un fenómeno inesperado, casual y pasajero. Pero la realidad es distinta; de antaño, por lo menos desde 1824 – 25, las crisis económicas del capitalismo han venido sucediéndose, afectando a ricos industriales y financistas y sobre todo a millones de personas.

"¿Es posible suprimir las crisis en el capitalismo? Los marxistas afirman que no. Otros economistas, como Keynes, consideran que es posible evitarlas o por lo menos atenuar sus consecuencias más catastróficas..."

Quienes descubrieron y estudiaron las causas que las producen fueron dos alemanes, Carlos Marx y Federico Engels, quienes pasaron la mayor parte de sus vidas en Inglaterra, entonces considerada “el taller industrial del mundo”. Alemania era en el siglo XIX un país relativamente atrasado dentro del conjunto europeo.

Ernest Mandel (La formación del pensamiento económico de Marx. Siglo XXI Bogotá. 1980), sintetiza así el proceso evolutivo del pensamiento de este par de estudiosos y de luchadores sociales: “ de la crítica de la religión a la crítica de la filosofía; de la crítica de la filosofía a la crítica del Estado; de la crítica del Estado a la crítica de la sociedad, es decir, de la crítica de la política a la economía política, que culmina con la crítica de la propiedad privada”  (pág.3).

El principal aporte de Marx fue el filosófico que inicia con La introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel ( l844) y el de Engels, económico, con su libro La situación de la clase obrera en Inglaterra, publicado al mismo tiempo que el de Marx ( hijo de un magistrado de Renania), Carlos Marx llegará inicialmente al comunismo a través del análisis filosófico y político, Engels lo hará por su conocimiento  como administrador y accionista de una fábrica de textiles en Manchester, propiedad de su padre. Pronto Marx, por medio de Hegel, descubrirá la economía clásica inglesa, sobre todo a Adam Smith.

Al hacer el análisis de la producción capitalista, Marx y Engels, encuentran  un proceso cíclico de superproducción y parálisis de la economía, hasta un nuevo auge. En palabras más precisas, las crisis se producen periódicamente cuando aparece la contradicción entre las fuerzas productivas que avanzan y las relaciones de producción que restringen el consumo de los excedentes producidos durante la etapa de prosperidad, pues los trabajadores van perdiendo capacidad de compra por el desempleo y los bajos salarios.

Marx reprocha a Ricardo la incomprensión de la contradicción atrás anotada, “la tendencia del capital al desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas y los límites estrechos impuestos por este mismo capital al consumo de las clases trabajadoras”. Marx aclara que la crisis puede ser general, por abarcar una buena parte del mundo y la mayoría de las ramas de la producción o parcial, dependiendo del grado de profundidad que haya tenido la contradicción mencionada, es decir, entre la producción social  y la apropiación privada de las mercancías.

 Las crisis  capitalistas que paradójicamente no surgen de la pobreza sino de la riqueza, se sucedían en los dos siglos anteriores aproximadamente cada 10 o 12 años. La mayor fue la de 1930. La actual que estalla en octubre de 2008 ha  sido una de las fuertes y prolongadas. Incluso hay el peligro que se repita sucesivamente, sumiendo al mundo en una prolongada recesión. Estas crisis vienen acompañadas de convulsiones sociales, agitación política, revueltas, guerras civiles o internacionales e incluso revoluciones, como lo presenciamos en la actualidad.

¿Es posible suprimir las crisis en el capitalismo? Los marxistas afirman que no. Otros economistas, como Keynes, consideran que es posible evitarlas o por lo menos atenuar sus consecuencias más catastróficas, gracias a la intervención oportuna y eficiente del Estado. Que basta regular la marcha de la economía, controlar los excesos del mercado, limar las protuberantes diferencias entre las clases sociales, suprimiendo la pobreza extrema y obtener mayores recursos con impuestos a las ganancias de los grandes capitales, para mejorar las condiciones de vida de la población.

En todo caso para lograr lo anterior se requiere realizar profundos cambios sociales, transformar las estructuras  económicas, no solo el modelo sino el sistema capitalista. Lo que no será fácil, sino producto de luchas sociales, ojalá pacíficas. El tiempo dará su veredicto final.